Panamá: crecimiento económico, conectividad y retos ambientales

julio 18, 2012

Francisco Rivas R.

Nota: Una version en PDF puede descargarse aqui Panama_crecimiento_economico_conectividad_y_reto_ambientales

La crisis financiera internacional ha generalizado dos conceptos: “economía financiera” y “economía real”. La economía financiera sería aquella basada en el sistema financiero, en los papeles comerciales, en bonos y títulos valores, acciones, inversiones, etc. En cambio, la economía real es la economía de siempre, son las industrias, las fábricas, la agricultura, la explotación de materias primas, la de trabajo duro.

La peculiaridad de Panamá es que su sistema económico descansa principalmente en la economía “ficticia”: los servicios financieros y las reexportaciones de cara al mercado internacional. Aunque recientemente la modernización de la plataforma de servicios con el proyecto de ampliación del Canal de Panamá como principal protagonista, ha proporcionado un impulso extraordinario al sector de construcción y facilitado el despegue de otras actividades como la explotación minera a cielo abierto (metálica y no metálica).

En este contexto, las fuerzas del mercado han logrado imponerse a un endeble sistema institucional destinado a la protección y la conservación ambiental.

La Agricultura y la Industria: poca contribución al PIB, gran impacto ambiental.

El Ministerio de Economía y Finanzas de Panamá en su Informe Económico y Social de 2011 indica que la agricultura, ganadería, caza y silvicultura experimentó una pequeña recuperación, la industria manufacturera manifestó  un desempeño moderado y la pesca continuó en recesión[i]. Algunos economistas han mostrado preocupación por lo que consideran el estancamiento de la industria manufacturera y el sector agropecuario, los cuales vienen perdiendo participación en la composición del producto de manera sostenida desde 2007. Algunas actividades como la pesquera muestran cifras negativas desde el 2009. En particular, las exportaciones de la mayoría de bienes agrícolas registran caídas anuales, con una disminución del 3,3% a/a (agosto, 2011) en las ventas de los principales productos, lo cual se refleja en un crecimiento del sector de tan sólo 2,6% en el primer semestre de 2011.

A su vez, la industria presenta un lento crecimiento (3,2% a/a) donde, aparte de la producción de carne y azúcar, muy pocos sectores presentan una dinámica favorable. Ciertamente esta situación plantea inquietudes respecto a la capacidad de los productores locales para enfrentar los nuevos retos de cara a la firma del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, y más recientemente con la Unión Europea.

Las debilidades estructurales de la agricultura, reflejan las dificultades de la economía terciaria panameña para autoabastecerse de alimentos y materias primas agropecuarias lo cual se remonta por cierto al periodo colonial. Por ejemplo, desde finales del siglo XVII y en el siglo XVIII, el trigo se convirtió en uno de los principales productos de exportación desde el interior del Costa Rica hacia Panamá en su forma de harina y bizcocho. Igualmente desde este territorio se exportaron productos empleados en la refacción de las embarcaciones que por esos años navegaban en el Pacífico. El ganado alcanzó lugar preeminente en las exportaciones hacia Panamá, ya sea que se le exportase en pie o en forma de sus derivados, especialmente la manteca[ii] … a siglos de distancia en 2012 el desabastecimiento de arroz asciende a 444 mil 600 quintales de arroz pilado y 650 mil quintales en cáscara, limpio y seco, los cuales serán importados de Estados Unidos y República Dominicana a un costo es de $24.1 millones.

A pesar del escaso aporte de la agricultura al Producto Interno Bruto (PIB) de Panamá (5%), actualmente ocupa aproximadamente el 20% de la mano de obra del país. Es decir, la agricultura contribuye poco al PIB pero es un actor estratégico para mantener la estabilidad social, un argumento más que convincente para aplicar con laxitud la legislación ambiental en este sector.

Por otra parte, la industria manufacturera representa el 5.7% del PIB Nacional (mientras que en la región centroamericana el promedio es de 20.1%), lo cual refuerza la histórica posición de Panamá como nación de servicios más que de producción industrial; en 2012 los alimentos y bebidas tienen el peso de la industria en el país. Una aplicación estricta de la legislación ambiental panameña al sector agropecuario y manufacturero, implicaría el cierre de establecimientos, con la consecuente pérdida de empleos; por ejemplo, el cierre de fincas porcinas en la Provincia de Los Santos, supondría la pérdida de 5,000 empleos directos e indirectos.

Por esta razón la política ambiental se ha orientado principalmente a promover planes de producción más limpia (P+L) en algunas empresas de sectores específicos como la porcinocultura, la industria gráfica, industria alimentaria y talleres de servicio automotriz.

Sin embargo, no han disminuido los impactos ambientales  tales como la deforestación asociada a la ganadería extensiva, la utilización masiva de agroquímicos, las descargas de residuos líquidos y sólidos en ríos y quebradas, entre otros.

El aumento de las exportaciones: pilar del crecimiento económico.

Para el liderazgo empresarial y político panameño, el aumento dinámico de las exportaciones es la estrategia que mantendrá una tasa de crecimiento elevada. De acuerdo con cálculos realizados, una tasa de crecimiento promedio de 5% al año requiere aumentos en exportaciones en promedio de aproximadamente 7% anual, dependiendo del nivel de movimientos de capitales en la balanza de pagos internacionales. El logro consistente de esa meta se convierte en el objetivo fundamental de la promoción de exportaciones.

Las exportaciones de Panamá se estructuran en un 75% de servicios y 25% de bienes, y para incrementar ambos sectores se requiere mejorar la conectividad. De acuerdo con el Consejo Nacional de Competitividad (CNC)[iii] las exportaciones deservicios, cuentan con ventajas competitivas evidentes; sin embargo, los exportadores de bienes encuentran obstáculos para ser competitivos en los mercados externos, debido al precio de las materias primas, el costo y la capacitación de la mano de obra, el costo de electricidad, el financiamiento de las exportaciones y los trámites de exportación.

Para aumentar las exportaciones de servicios es necesario modernizar la conectividad.

El aumento de las exportaciones es la estrategia principal para mantener el ritmo del crecimiento económico y esto se logra mediante la modernización de la conectividad, la cual redundará en una mejor competitividad del país. La mejora de la conectividad marítima con la ampliación del Canal, se acompaña de la expansión de toda la plataforma de servicios incluyendo el sistema portuario, ferrocarril interoceánico, red vial y la conectividad aérea con el mejoramiento y construcción de aeropuertos, especialmente el Aeropuerto Internacional Tocumen. Esta infraestructura es financiada principalmente por el estado, recurriendo a altos niveles de inversión y endeudamiento público.

El Canal de Panamá: proteger el recurso hídrico de su Cuenca Hidrográfica.

El Canal de Panamá es una vía por la que se estima pasa el 5% del comercio global. Registró ingresos por 2.318 millones de dólares durante el año fiscal 2011, incluido un aporte récord al Tesoro Nacional, de acuerdo con datos del administrador de la ruta acuática, Alberto Alemán Zubieta.

El administrador destacó, al sustentar ante la Asamblea Nacional de Diputados un informe del año fiscal comprendido del 1 de octubre de 2010 al 30 de septiembre de 2011  que en el período reseñado, la ACP entregó al país 1.043 millones de dólares, la mayor suma en los 12 años de administración panameña de la vía interoceánica. Es necesario recordar que la administración del Canal de Panamá terminó de pasar a fines de 1999 de manos estadounidenses a manos panameñas, en cumplimiento de los Tratados Torrijos-Carter de 1977. Alemán Zubieta explicó que el incremento de los aportes es resultado del récord de tonelaje registrado por el Canal y al haber sumado 322,1 millones de toneladas CP/SUAB (Sistema Universal de Arqueo de Buques del Canal de Panamá).

A pesar de este buen desempeño económico, se ha considerado indispensable realizar la ampliación de la capacidad del Canal de Panamá con una inversión estimada del orden de los $5.250 millones. Este proyecto se justifica en términos de la mejora de la conectividad de la economía panameña, tomando en cuenta que la tendencia mundial en el comercio  marítimo es al aumento de los  buques y una mayor concentración de este negocio en menos empresas para lograr economías de escala y reducir los costos del comercio. El Canal de Panamá ampliado permitirá que transiten buques más grandes, respondiendo así a esta demanda.

El Canal de Panamá depende del agua natural del río Chagres, pues sin este recurso no habría canal.  La sola operación del canal destinada al transporte de barcos consume hoy día un total de 2.801.732.700 m3 /año de agua en promedio. Tal y como lo indica el Consultor Ambiental Manuel F. Zárate Pérez, “en términos del intercambio de materia y energía entre sistemas abiertos, se diría que el canal almacena en sus lagos materia prima hídrica, de la cual extrae energía para la travesía de  los barcos y la generación eléctrica, y masa para el consumo humano.  La acumulación en los lagos de la energía potencial, propia de la cota de altura del cauce del recurso y de la masa líquida, es transformada en energía cinética por el trabajo, la cual se transfiere a los barcos y turbinas generadoras de electricidad[iv].

El valor estratégico del agua para las operaciones del canal y por ende para la competitividad y conectividad del país, ha puesto sobre el tema de la conservación del recurso hídrico, dando pie a una estrategia ambiental consistente en manejar y conservar el recurso hídrico de la Cuenca del Canal, operar eficientemente el Canal y proteger el ambiente y propiciar el desarrollo sostenible de la Cuenca.

Los estudiosos del tema consideran que la estrategia hídrica canalera debe extenderse a todas las aguas de la nación, dulces y azules, como un recurso  natural estratégico. Tarea aun pendiente.

Relacionadas directamente con la ampliación del canal, se están realizando importantes inversiones en el sector portuario para incrementar el movimiento de carga o almacenamiento de combustible. El sistema portuario alcanzó hasta octubre de 2011 un crecimiento de 18% en el movimiento de contenedores mientras que la venta de combustible marino reportó un crecimiento de 15% hasta septiembre pasado.

En 2012 inició operaciones el puerto de Singapur Authority que se construyó en el área de Rodman; Panamá Ports Company  agregó más grúas de pórtico al puerto de Balboa para ampliar sus operaciones y en Colón, se dio la apertura de la terminal de Oiltanking para almacenaje de combustible en el lado Atlántico. Recientemente se celebró un contrato entre la Autoridad Marítima de Panamá y la Sociedad Panamá Canal Colón Port, Inc., para la construcción, operación y dirección de una terminal de contenedores y carga general en Isla Margarita, en la provincia de Colón, cuya inversión asciende a $ 593.9 millones. También se contempla la construcción de un puerto de cruceros en Amador, donde no hay facilidades para atender las embarcaciones que mueven a miles de turistas.

No existen objeciones sustanciales a la gestión ambiental en el sector portuario, aunque el Plan Nacional de Implementación del Convenio de Estocolmo en la Republica de Panamá (2007)elaborado por el Ministerio de Salud (MINSA) indica que existen “ejemplos de importaciones ilegales, desconocidas y/o disfrazadas de productos, mayormente en los puertos marítimos del país y en la Zona Libre de Colón. Un ejemplo claro es la importación de desechos de PCB desde los EEUU durante los años 2004 a 2006 correspondiente a 10.44 Ton” [v]. Para atender este problema el Plan  indicado sugiere “Fortalecer el control de la importación de productos químicos potencialmente peligrosos y desechos a través de los sitios de entrada al país”.

El sector construcción e inmobiliario: la legislación ambiental un obstáculo para los proyectos.

Como resultado de las inversiones realizadas a la plataforma de servicios, la tasa de crecimiento del PIB en 2011 alcanzó 10.9%, impulsada por el sector de la construcción, que creció 18.5%, transporte y comunicaciones (13.7) y hoteles y restaurantes (7.6%).

Las inversiones en el sector construcción corresponderían al sector público y privado en igual proporción. Las inversiones gubernamentales se destinan principalmente a la ampliación del canal, carreteras, la Línea 1 del Metro y hospitales. Estas inversiones han estado fuera del foco de las organizaciones ambientalistas panameñas, por lo que debe suponer que se ejecutan de acuerdo a lo establecido en los Estudios de Impacto Ambiental correspondientes.

Mientras tanto los inversionistas privados están aportando con proyectos residenciales; viviendas individuales y apartamentos, así como infraestructura hotelera. El sector inmobiliario se ha convertido en uno de los principales impulsores del crecimiento económico panameño y también en uno de los agentes o responsables de impactar negativamente al medio ambiente especialmente las áreas costeras (deforestación, extracción de arena, vertidos, residuos sólidos, etc.).

Uno de los impactos más significativos y visibles es el desarrollo de proyectos inmobiliarios e infraestructura urbana es la destrucción de las áreas de manglar y en general la cobertura boscosa. La normativa ambiental es percibida por los desarrolladores como perjudicial pues frena la inversión en sectores clave para la economía, como el sector turístico en las áreas costeras.  Para eliminar esta “camisa de fuerza”, se resolvió – entre otras medidas-, disminuir la multa por tala ilegal de manglar de hasta $300 mil a una cifra inferior de $40 mil y los permisos por tala de mangle de 150 mil dólares a 10 mil dólares mediante la Resolución J.D. No. 020 de 23 de mayo de 2012. Además, la Corte Suprema de Justicia acordó de forma temporal el estatus de área protegida del Refugio de Vida Silvestre Humedal Bahía de Panamá.

Posiblemente algunos empresarios consideran que el marco regulatorio en materia ambiental es difícil de cumplir por su complejidad y han adoptado una conducta correctiva en lugar de preventiva, es decir, pedir perdón y pagar la multa, en lugar de pedir permiso. La idea de que la legislación ambiental es un obstáculo para el desarrollo de proyectos inmobiliarios, no es exclusivo de Panamá, sino un fenómeno internacional[vi].

La demanda energética y minería no metálica (areneras, canteras).

En 2012, los panameños consumirán 1.286,5 MW de energía eléctrica, apenas 34 MW menos de la capacidad instalada. La tendencia a un mayor consumo se mantiene y ha llevado a una situación en la cual la demanda está a punto de sobrepasar la oferta disponible. De acuerdo a estimados de la Secretaría de Energía, los panameños consumirán en el 2012 un total de 1.286,5 MW de energía, un incremento de 5.8% con respecto al año anterior. Sin embargo, la potencia neta disponible -la energía que está a disposición de los consumidores- es de 1,320,5 MW, apenas 34.1 MW más que la demanda. Por consiguiente, el crecimiento económico y la competitividad del país podría verse comprometido si no aumenta la oferta energética.

Para atender esta demanda, las distintas administraciones gubernamentales han impulsado la construcción de hidroeléctricas a tal punto que cerca del 60% de la capacidad instalada en Panamá es “hidro” pasando de 770 MW a 1500 MW a fines de 2011. Los defensores de las empresas hidroeléctricas han defendido esta opción frente a las termoeléctricas argumentando los altos precios del petróleo, también cuestionan como inconvenientes la energía eólica y solar porque son relativamente costosas.

El levantamiento indígena en la Comarca Ngäbe – Buglé de principios de 2012 contra la explotación minera en su territorio, derivó en un al rechazo de hidroeléctricas dentro de sus territorios, incorporando una fuerza social significativa a los cuestionamientos que venían realizando pequeños grupos ambientalistas. Por primera vez, fue cuestionada seriamente la viabilidad de las “hidros” en términos sociales y ambientales. Los líderes indígenas centraron sus críticas en la destrucción de los ríos por la modificación de sus cursos, y con ello la devastación de los hábitats naturales; se agregaron otros argumentos como la expropiación forzosa de las tierras que han ocupado desde tiempos ancestrales, y los escasos o nulos beneficios sociales obtenidos por las comunidades afectadas o aledañas a los proyectos.

Adicionalmente, agricultores y ganaderos de la Provincia de Chiriquí en donde se concentran numerosos proyectos hidroeléctricos, han empezado a manifestar su preocupación por los efectos negativos de estos proyectos para sus actividades. En marzo de 2012 Arnulfo Morales, Presidente de la Asociación Nacional de Ganaderos, Capitulo de Chiriquí, mostró su preocupación por la condición del río Chico, el cual bajó de tal manera su caudal, que los bovinos abrevaban en la mitad del cauce, casi seco. “No somos opuestos al progreso, pero considero que las cosas deben guardar un equilibrio, el cual en ese caso no se ha respetado”, dijo. Morales, compartió su inquietud acerca del sector productor de aquí a unos años, ya que el agua es la base de toda actividad y si el manejo del recurso no se realiza con equilibrio, las actividades agrarias y ganaderas que han sostenido a la provincia colapsarían. La disminución del caudal en la cuenca 106, como se conoce al río Piedra, también ha provocado el retraso en el programa de siembra de arroz bajo riego, de los usuarios del sistema de riego Remigio Rojas, quienes para este año, programaban 1000 hectáreas, informó la Asociación de Productores de Arroz de Chiriquí[vii].

Los empresarios propietarios de las “hidros”, como ocurrió con los mineros, ahora intentan seducir a una opinión pública cada vez más crítica, en este caso con tres argumentos: que las hidroeléctricas traerán aparejada una era de precios bajos de la electricidad, que sus proyectos no afectan los recursos naturales y que el desarrollo hidroeléctrico conduce a una mejora sustancial de la calidad de vida de las poblaciones afectadas.

Un tema más reciente relacionado con el impacto del cambio climático en las hidroeléctricas aún no se han incorporado al debate panameño. Mientras que en Costa Rica, por ejemplo, se está iniciando la discusión para cambiar la matriz energética pasando de la producción hidroeléctrica a la geotermia, para hacer frente al cambio climático. En opinión de Carlos Salazar, Ministro de Ambiente y Energía de Costa Rica “es cada vez más difícil predecir cuando y donde caerán las lluvias esto dificulta hasta en el plano financiero, los proyectos hidroeléctricos. Nadie lo ha hecho hasta ahora (sustituir energía hidroeléctrica por geotérmica) pero Castro Salazar se anima a decir: “En la geotermia a lo mejor tenemos la vacuna contra el cambio climático[viii].

A la par de la fuerte demanda energética, el crecimiento económico panameño – jaloneado por el sector construcción – está requiriendo de elevados volúmenes de arena (cuya demanda estimada es de 3 millones de metros cúbicos anuales) y material pétreo. A junio de 2012 se registraban 121 concesiones en todo el territorio nacional para la extracción de piedra caliza, arena continental, arena submarina, piedra de cantera, cascajo y ripio, grava de río, etc [ix].

Como respuesta a la demanda del sector, en junio de 2012 la Asamblea Nacional aprobó una ley que redujo el pago de las empresas areneras a los municipios; la propuesta original de $1.00 por metro cúbico extraído disminuyó a 0.40 centésimos (actualmente se paga 0.35 centésimos). El Ministro del ramo argumentó que tal reducción se realizó “buscando es que no se encarezcan las viviendas por un impuesto demasiado alto” [x].

Las objeciones a las actividades de las areneras proceden principalmente de los municipios, los cuales reclaman que dichas empresas están evadiendo el pago de impuestos, por la ausencia de controles sobre sus operaciones y la actitud omisa de los funcionarios gubernamentales relacionados. Cálculos generales basados en la información obtenida por distintas empresas que se dedican al negocio de la extracción y venta de arena submarina establecen en alrededor de $8 el costo de producir una yarda de arena submarina, mientras que es vendida en unos $16 o $20 por yarda. El precio de la producción varía según la eficacia del proceso, lo que depende del tamaño del barco, la distancia del puerto y la distancia de patio de almacenamiento[xi].

La fuerte demanda de arena que se acompaña de la proliferación de concesiones, de acuerdo con los ambientalistas está provocando  desvíos de los cauces de los ríos, erosión,  pérdida de flora y fauna, contaminación atmosférica e inundaciones. Los impactos son especialmente visibles en los manglares, producto de la extracción de arena continental, donde se pierde humedad, se afecta  la flora y los pájaros pierden los sitios de anidamiento. Quienes ofrecen estos argumentos consideran que no se le está dando la importancia debida a los impactos ambientales[xii].

La explotación areneras se complementa con las canteras. Como se sabe, de las canteras de piedra se extrae la caliza y la arcilla a través de barrenación y detonación con explosivos. En la medida que las nuevas concesiones se aproximan cada vez más a centros poblados, surgen conflictos con las comunidades. Un ejemplo reciente es el rechazo al contrato de concesión para la explotación de una cantera en Cerro Cabra ubicado entre los corregimientos de Veracruz y Arraiján, por parte de los moradores y autoridades locales. Los argumentos esgrimidos se refieren a la posible contaminación de las fuentes de agua y deterioro de las viviendas de a unos 15 mil habitantes de cinco comunidades (la empresa realizaría unas 10 detonaciones diarias para extraer por lo menos 2 mil metros cúbicos de piedra de cantera). También se han mencionado otras razones más bien de tipo cultural e histórico: en la bandera del distrito que se confeccionó a principios de la pasada década aparece el cerro, y ha sido tema de concursos de poesía[xiii].

 

Vía libre a las exportaciones de bienes (el crecimiento de la minería).

El valor total de las exportaciones panameñas de enero a octubre del 2011, sumaron $660.4 millones, $33.9 millones más que en igual periodo del año 2010. Los principales bienes exportados fueron, en su orden: oro para uso no monetario ($99 millones), banano ($ 69.8 millones), azúcar de caña ($37.2 millones), y los desechos del hierro y acero ($ 34.7 millones).

El valor de las exportaciones del oro, supera el de cualquier otro producto en los últimos tres años. Esto se debe tanto al aumento de las cantidades exportadas (29.6%), como a la cotización internacional de este mineral por la gran demanda que ha animado la crítica situación del mercado financiero. Las exportaciones de oro aportaron 32.5% más divisas al país.

De acuerdo con CAMIPA Panamá tiene un potencial minero contabilizando hasta el momento de 12 reservas de oro y cobre comprobadas entre las que se menciona Chocha (oro y cobre) en Bocas del Toro; Cerro Colorado (cobre) en Chiriquí; Cerro Pelado (oro) en la Comarca Ngäbe Buglé; Santa Rosa y Remance (oro) en Veraguas; Molejón y Petaquilla (oro y cobre) en Coclé del Norte; Cerro Quema (oro) en Tonosí, Viento Frío (oro) en Colón y Zioro (oro) en Capira.

Si nos atenemos a las estimaciones realizadas por CAMIPA, las ganancias que se obtendrían el sector minero panameño son enormes. En las tres reservas de cobre se calculan yacimientos por el orden de 47.200 millones de libras, los cuales, valorados a $3,00 la libra, generarían ingresos brutos por $141.600 millones. Mientras que en los yacimientos de oro contabilizan reservas por 8.3 millones de onzas, lo que cercano al precio actual resulta en más de $11.830 millones, para un total en ambos minerales por arriba de $150.000 millones. Sin contar con los probables yacimientos que se sospechan existen en el norte de Veraguas o en el resto de la comarca Ngäbe Buglé[xiv].

La decisión de impulsar la minería metálica a cielo abierto (oro y cobre principalmente) como el principal producto de exportación de bienes, para complementar la tradicional exportación de servicios,  no obedece únicamente a la existencia de yacimientos, sino a la complementariedad con la plataforma de servicios. La Cámara Minera de Panamá (CAMIPA) ha considerado como la principal oportunidad para las inversiones mineras, el centro internacional bancario y financiero, el canal, un sistema multimodal de transporte internacional que incluye carreteras y tren transistmico, y el mayor hub portuario de América Latina con 7 puertos privados en dos océanos.

Por otra parte, para los banqueros y comerciantes que han controlado la vida económica de Panamá, la minería es una actividad que no compite con sus intereses históricos y ofrece la oportunidad de diversificar y ampliar sus inversiones, en alianza con las corporaciones mineras internacionales. Además, los yacimientos se localizan en la “periferia” del eje transistmico, en el “interior” del país, el cual contribuye escasamente al PIB y en donde se localiza una población rural en situación de pobreza y pobreza extrema. La minería, desde esta perspectiva, es un medio para “valorizar” estos territorios desvinculados de la economía terciaria y de los mercados internacionales, contribuyendo de paso a mejorar el nivel de vida de los residentes.

Al contrario de lo esperado por los empresarios y corporaciones mineras, varias comunidades indígenas y asentamientos de campesinos pobres no recibieron a la minería como una oportunidad para superar la situación de pobreza, sino como una amenaza que podría conducir la destrucción sus hábitats y la expulsión de los territorios que han ocupado ancestralmente. El intento por iniciar la explotación del más grande yacimiento cuprífero que tiene Panamá: cerro Colorado, ubicado en la comarca Ngäbe Buglé, y que es considerado uno de los más grandes de América Latina, enfrentó la férrea oposición de esta etnia.

En febrero de 2012 centenares de ngäbe realizaron distintos cierres de la Carretera Panamericana, desencadenando una grave confrontación con las fuerzas policiales que provocaron dos muertos y decenas de heridos. La opinión pública panameña, de acuerdo con sondeos realizados, apoyó mayoritariamente la lucha de los ngäbes y se pronunció en contra de la minería metálica a cielo abierto por sus implicaciones ambientales negativas. Finalmente, el Gobierno Nacional aceptó que se cancelaran las concesiones mineras otorgadas y se derogara la Ley 41 de 1975, que autoriza el proyecto minero de Cerro Colorado.

La protesta indígena suscitó un intenso debate en Panamá, como ha ocurrido en muchos países de América Latina. La publicidad de las empresas mineras no logró revertir una opinión pública adversa que no se dejó seducir por las promesas de generar más empleo y divisas. Pesó más la preocupación por los impactos ambientales, especialmente después de que los medios de comunicación divulgaran imágenes impactantes sobre los niveles de deforestación provocados en las áreas en explotación.

La preocupación se convirtió en alarma, especialmente si tomamos en cuenta que más de un millón de habitantes de la Ciudad de Panamá enfrentó el desabastecimiento de agua potable en diciembre de 2010 y enero de 2011, como resultado de turbiedad del lago Alajuela que abastece a la principal potabilizadora del país localizada en Chilibre. Dicha turbiedad fue atribuida a la deforestación intensa que se registra en las riberas del río Chagres y demás afluentes del lago Alajuela. El gobierno panameño se vio obligado incluso a importar agua embotellada desde Costa Rica para paliar la crisis.

Esta crisis del agua sensibilizó a la población panameña acerca de la necesidad de conservar los recursos naturales, especialmente los bosques. De manera que cuando sobrevino el levantamiento ngäbe, aun cuando se desarrolló en un área lejana a la ciudad capital, los panameños se identificaron inmediatamente con las reclamaciones de los indígenas.

Las empresas mineras en respuesta empezaron a desarrollar el concepto de “minería sostenible” en términos de la aplicación de la legislación ambiental al sector minero y, principalmente, anunciando el impulso de proyectos de reforestación. Así, por ejemplo, en la página web (diciembre, 2011) de la empresa Minera Panamá se divulgan las declaraciones de Ernest Mast, presidente y CEO de Minera Panamá, el cual “indicó que los proyectos de reforestación de la empresa se desarrollan en diferentes regiones del país, y tienen como objetivos la restauración ecológica, la conservación de la biodiversidad y la generación de oportunidades para modelos de vida sostenible de las comunidades, comprometiendo el uso de especies nativas y la siembra de 10 millones de árboles en los próximos 30 años” [xv].

Por otra parte, la CAMIPA parece haber adoptado la posición de minimizar no solo los impactos ambientales de la minería metálica a cielo abierto, sino incluso de adherirse a la posición que niega la existencia de un cambio climático global como consecuencia de las decisiones incorrectas del ser humano. En su página web http://www.camipa.org se publica el artículo “Extracto del Reporte del U.S, Senate Commitee on Enviroment & Public Work”, aludiendo a numerosas citas de científicos incluyendo el siguiente texto: “No hay ninguna evidencia observacional de que la adición de emisiones antropógenas de gases de efecto invernadero han causado perturbaciones en cualquier temperatura de la atmósfera” (Dr. George T. Wolff). También se cita la siguiente afirmación atribuida a Robert L. Scotto:  “Basado en las leyes de la física, el efecto de la contribución del hombre elevando los niveles de CO2 atmosférico es minúsculo e imperceptible, la variabilidad natural es causada en gran parte por los cambios en la producción de energía solar“.

 

Conclusiones.

El eje transistmico Panamá – Colón, en donde se asienta la plataforma de servicios más importante de América Latina, ha concentrado y centralizado la población, los recursos económicos y los factores del poder político. El resto del territorio, especialmente donde radican las comunidades indígenas y los campesinos pobres, han ocupado una posición marginal en todos los sentidos. Las exigencias del crecimiento económico y de la mejora de la competitividad de la economía terciaria han valorizado en la última década esos territorios en términos de fuentes de energía (hidroeléctricas), arena continental y submarina y piedras de cantera, así como oro y cobre estos últimas los productos estratégicos para impulsar las exportaciones de bienes.

Las implicaciones sociales son evidentes. La riqueza del suelo y subsuelo yace en territorios ocupados por una población con baja escolaridad, una cultura extraña (hablan en su propio idioma) a los círculos empresariales, economía de subsistencia y fuerte arraigo a su tierra.  Vincularlos a la economía de mercado como asalariados es posible pero luego de un proceso más o menos prolongado de capacitación laboral, y erradicarlos de las áreas en donde se encuentran los yacimientos y ríos caudalosos conducirá a una confrontación social  como ya ha ocurrido. Por tanto, el crecimiento económico panameño ha empezado a chocar con la resistencia de grupos sociales y comunidades, lo cual pone en riesgo la estabilidad y gobernabilidad (junto con otras situaciones que no son objeto de análisis en este articulo).

El crecimiento económico panameño también enfrenta dilemas ambientales, como hemos indicado. En este punto habría que preguntarse: ¿Cuál es el “modelo” económico que orienta las decisiones del liderazgo económico y político de este país?. Estos sectores, sin ningún distingo, han insistido en presentar a Panamá como el “Dubái de las Américas” especialmente durante encuentros con empresarios europeos y norteamericanos. Dubái es un pequeño Estado parte de los Emiratos Árabes Unidos que en años recientes ha adquirido fama por los enormes rascacielos.

En realidad dicha comparación se refiere específicamente a la ciudad de Panamá: “… Actualmente los edificios promedian los 50 pisos y prima la tendencia a dominar la ciudad desde las alturas. Cada nueva torre busca fijarse como un símbolo en el horizonte, hasta cuando llegue otra más alta o vistosa que le arrebate el protagonismo[16].

Por esta razón conviene reflexionar sobre las consecuencias ambientales de este modelo de crecimiento: “Durante el proceso de construcción enormes zonas mar adentro del Golfo fueron dragadas para obtener la arena que serviría para crear las islas. Al mismo tiempo que millones de toneladas de arena eran vertidas a pocos kilómetros de la costa, otras miles de toneladas de roca sólida y grava se obtenían de tierra firme y se vertían también en el mar. Esto provocó que sobre la vida marina de la zona fueran depositadas miles de toneladas de grava, roca y arena que sepultaron corales vivos y muchos animales en la zona. Hoy, las playas se encuentran en una especie de laguna sin vida, contaminada con algas y con una calidad del agua poco propicia para cualquier tipo de actividad. Finalmente la erosión ya causa estragos. Al ser islas artificiales su forma, creada por el ser humano, tiene que mantenerse también de forma artificial pues no ha sido el mar el que ha tallado sus bordes. Las islas presentan ya lugares donde la playa simplemente ha sido comida por el mar” [xvi]..


[ii] Juan Carlos Solórzano Fonseca, Las Relaciones Comerciales de Costa Rica en el Pacífico (1575-1821). En: http://www.lacayo.com/aFAMILY/Link2.pdf

[iii] CNC, El Potencial Exportador Agrícola y  Agroindustrial de Panamá. http://www.cncpanama.org/email1/boletines/72.pdf

[iv] Manuel F. Zárate Pérez, El agua y el desarrollo del Canal de Panamá, http://www.usma.ac.pa/web/DI/images/IPC%20No.%203/p.14-20%20%20Zarate1.pdf

[v] Plan Nacional de Implementación del Convenio de Estocolmo en la Republica de Panamá. http://wqce.sica.int/busqueda/busqueda_archivo.aspx?Archivo=odoc_57509_1_03032011.pdf, p. 67.

[vi] Alberto Silva, El Medio Ambiente y su Regulación: un Riesgo para el Sector Inmobiliario?, http://goodrichriquelme.com/wp-content/uploads/2012/01/Riesgos-ambientales-en-el-sector-inmobiliario-Autoguardado.pdf

[vi] Minas: Potencial vs. sacrificio ambiental. En: Capital. http://www.capital.com.pa/minas-potencial-vs-sacrificio-ambiental/.

[xiv] Minas: Potencial vs. sacrificio ambiental. En: Capital. http://www.capital.com.pa/minas-potencial-vs-sacrificio-ambiental/.

[xv]Minera Panamá sembrará 10 millones de árboles de especies nativas a nivel nacional. http://www.minerapanama.com/es/noticias/item/85-desarrollo-sostenible

[xv] Patricia Toquica , Panamá, ¿la Dubái de Latinoamérica?, En:http://www.revistadiners.com.co/articulo/45_237_panama-la-dubai-de-latinoamerica.

[xvi] Las islas artificiales de Dubái, el fracaso ambiental. En: http://blogs.eluniversal.com.mx/weblogs_detalle16116.html

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Una respuesta to “Panamá: crecimiento económico, conectividad y retos ambientales”

  1. Javier Amir Hurtado Yow Says:

    A la atención del Sr. Francisco Rivas Ríos (APRONAD). Mi nombre es Javier Hurtado, panameño estudiando en Francia. Después de leer documentos de este blog, quedé muy interesado en contactarlo vía telefónica o Skype para consultarle varios puntos particularmente sobre este artículo. Por favor, envíeme su dirección electrónica a la mía (javier.hurtadoyow@agroparistech.fr). ¡Muy amables saludos!

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