Hugo Rivas: literatura premonitoria de la corrupción

julio 11, 2013

Hugo Rivas Ríos nació en Costa Rica, en Santa Cruz, Guanacaste, el 30 de julio de 1954.  Realizó los estudios primarios en la Escuela Josefina López de Huertas, de Santa Cruz, y los secundarios en el Liceo de Santa Cruz. Posteriormente estudió Filología en el Centro Regional Universitario de Guanacaste. Escribió el ensayo Golpe de Estado (1976) y recibió una mención honorífica en la Universidad de Costa Rica. Además escribió la novela “Esa orilla sin nadie” (1988).

En 1988 fue merecedor del Premio Nacional de Novela “Aquileo Echeverría”, de Costa Rica. En 1993 la Editorial Costa Rica publicó su obra de “Cambios de Otoño’. Falleció el 03 de diciembre del año 1992.

Esa Orilla sin Nadie

La única novela que escribió Hugo Rivas la tituló Esa orilla sin nadie y la publicó en 1988.

Esta novela ofrece una gama de acontecimientos ligados a la corrupción política y al desencanto. Es una obrPortada_HugoRivas2a desde una perspectiva narracional olímpica pero muy cerca a cada personaje. El narrador omnisapiente se convierte en una especie de eco, de intérprete, de comunicador de lo que piensa y hace el personaje, lo acompaña, está a su lado y hace guiños al lector social para que no se le escapen algunos elementos importantes que desea señalar, reafirmar, destacar. Esto le confiere cierta objetividad, a pesar de su presencia casi absoluta en toda la novela. El diálogo es escaso y está mediatizado por el narrador.

La novela tiene como eje principal inclinación, la denuncia de la corrupción política de los funcionarios de las instituciones públicas. El ejemplo lo testimonia don Franco Gutiérrez y los que le rodean de más alto nivel, abogados y empleados superiores. Los hechos se tipifican como un desfalco contra el estado, en beneficio propio. Pero la obra no se estructura únicamente en el desarrollo de este acto ilícito, sino que se intercala con algunos acontecimientos como el asesinato del general Morazán, la revolución y triunfo del sandinismo, la guerrilla en El Salvador, y la muerte del hijo de don Franco, Marco. Es una especie de mural que se intercala, se entrecruza para formar la trama de la novela. Pero lo más importante es el resultado de esa degradación social y política, a nivel centroamericano y familiar, que produce, en la juventud de esos años del período que gobernó Costa Rica, don Luis Alberto Monge Álvarez. Es una muchachada casi sin personalidad, vacía, sin proyectos, desraizada, sin identidad, al garete, sin nada a qué asirse, huérfana, no sólo de padres que se convierten en corruptos, egoístas, coléricos, violentos y que no les importa el futuro de sus hijos, sino de sus propios beneficios y placeres. Este desamparo lo refleja el narrador en la frase:

“No este mundo terrible, no este sitio de todos. Es llegar a la otra orilla, esa orilla sin nadie”.

Esto hace que el peso de la novela lo mantengan las relaciones del clan de jóvenes que inicia la novela en el bar Chelles. Este grupo formado por varios muchachos de alto nivel económico y social representa una juventud citadina que vivió desorientada, ahuecada, vacía, rebelde, pero engañada, violentada, enajenada. Es una juventud que busca valores en una sociedad degradada y termina, víctima de ella. Por eso sus actos, más que afincarlos en un proyecto vital, solidario, que los realice como individuos y agentes sociales, son vulgares, de escape, sosos, de desencanto, de a mí qué me importa, total nada cambia, todo es lo mismo, salen unos y entran otros, se cambia el nombre del ladrón, del corrupto y todo permanece como ha sido siempre. Una juventud con tal sociedad y tales padres y con el ejemplo de los políticos de turno, sin importar el partido o la ideología de papel o de cafetín o cantina, ¿qué puede esperar y qué resultado podrá dar? ¿Cómo alcanzar la otra orilla sin nadie?.

Cambios de otoño

Portada_HugoRivasCambios de otoño es una colección de narraciones perfectamente bien elaboradas, en las cuales, el existencialismo, es tratado con originalidad y enmarcado en el contexto urbano. La aparente sencillez formal está compensada por la profundidad de algunos planteamientos y el manejo del suspenso, lo insólito, lo anormal de la normalidad mayoritariamente admitida. Esta obra pretende seguir los postulados literarios de la escuela latinoamericana, iniciada por Julio Cortázar, Carlos Fuentes y Mario Benedetti.

Hugo Rivas intenta atacar directamente lo convencional, lo establecido; aunque para algunos pueda resultar objeto de escándalo farisaico, quizá logre también en algún grado, despertar la conciencia crítica casi muerta de los lectores de nuestra latitud.

Literatura premonitoria

En la actualidad la corrupción en América Latina se ha convertido hoy en un factor extremadamente negativo para la estabilidad de las instituciones democráticas, y está erosionando el estado de derecho, el crecimiento económico y la competitividad.

La mayoría de los latinoamericanos sigue creyendo que la corrupción es generalizada en sus países. Cinco de cada diez latinoamericanos se han visto considerablemente afectados por la corrupción, y menos del 30% de los latinoamericanos considera que se ha avanzado en la reducción de la corrupción en los últimos dos años.

En 1998 Hugo Rivas, a la sazón de un joven escritor costarricense, anticipó a su manera uno de los dramas contemporáneos de América Latina.

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