Empresas B: las mejores para el mundo

noviembre 15, 2013

Por: Agustín CALVO CASTILLA //Director de Proyectos APRONAD Costa Rica desde 2011 // Economista. Coordinador y director de proyectos. Consultor económico, especialista en mercadeo y comunicación política. Impulsor de programas de reciclaje, proyectos socioproductivos y negocios inclusivos en Argentina y Costa Rica.

ebd-704x318La economía social continúa en franca expansión. Este movimiento socioeconómico basado en valores y principios, centrado en las personas y en prácticas de cooperación y solidaridad, encuentra nuevas concepciones y modelos paralelos desde la economía de mercado que no dejan de ser funcionales a propósitos similares.

Tal es el caso de las llamadas ‘Empresas B’. Estas organizaciones, concebidas como motores de desarrollo y bienestar, interpretan que el Estado y la Sociedad Civil son fundamentales para dar solución a los principales retos sociales y ambientales, pero no suficientes; y en ese sentido se proponen contribuir desde los productos y servicios que comercializan, sus prácticas laborales y ambientales, y el trabajo articulado con los proveedores y las comunidades.

Como guía de sus prácticas ha sido creado el Sistema B, que establece una serie de requisitos para alcanzar la certificación Empresa B. En primer lugar, el sistema redefine el sentido de ‘éxito’ de las empresas, buscando que ya no sean las mejores del mundo sino ‘para el mundo’, entendiendo en esta reorientación la centralidad del impacto social y ambiental para el desarrollo y bienestar de la comunidad. En segundo lugar, establece un riguroso proceso de regularización que analiza todas las dimensiones de la organización para garantizar el cumplimiento de estándares mínimos de desempeño y un fuerte compromiso de transparencia al exigir el reporte público de los impactos sociales y ambientales. Y finalmente, introduce modificaciones legales que protegen tanto la misión empresarial como el interés público, avalando así normativamente el respeto hacia el propósito constitutivo de la organización.

Esta nueva generación de empresas que utilizan el poder del sector privado para crear beneficios para las personas y el medio ambiente ya involucra a más de 855 organizaciones, desempeñándose en 60 industrias diferentes a lo largo de 28 países. En América Latina son 74 las empresas que han logrado la certificación, desarrollándose en los mercados de Argentina, Brasil, Colombia y Chile. Algunas de las exitosas iniciativas son las siguientes:

+Ambiente (Argentina): recicla y revaloriza el aceite vegetal usado de cocina para la fabricación de jabones ecológicos 100% biodegradables. Los productos son fabricados por mujeres emprendedoras de barrios vulnerables y comercializados por Enlazadoras de Mundos, una red de distribuidoras independientes. Además, brindan talleres de conciencia ambiental para niños y adolescentes. [http://www.masambiente.com]

Britec (Chile): capacita y emplea en trabajo remunerado a presidiarios del Centro Penitenciario Colina 1 para la fábrica de colectores solares calentadores de agua, promoviendo así la reinserción social y la energía limpia. [http://www.britec.cl]

Ouro Verde Amazonia (Brasil): produce y comercializa aceite de castaña, crema de castaña, castaña triturada y castaña sin cáscara. Utiliza materia prima de árboles de castaña autóctonos de la Amazonia, e involucra para su cosecha a diversas comunidades de la región, incluyendo grupos indígenas y agricultores familiares. [http://www.ouroverdeamazonia.com.br]

Santosh (Colombia): produce y comercializa alimentos inspirados en la ciencia Ayurveda: mantequilla clarificada, granolas de frutos secos, pasas y chocolate, infusiones de diversas hierbas, sales, especias y semillas. Cultivan orgánicamente parte de sus insumos e involucran a mujeres campesinas como trabajadoras y proveedoras. [http://santoshayurveda.com]

Alcanzar la certificación para integrarse oficialmente a la Comunidad Global de Empresas B reporta no solo beneficios de imagen, posicionamiento y credibilidad, sino que también abre acceso a inversionistas, financiamiento, nuevos clientes y mercados, y ahorros provenientes de relacionarse con otras empresas del movimiento global. Si ya iniciaste un emprendimiento o estás por hacerlo, y te interesa ser parte de este universo, es posible someter tu negocio a una pre-evaluación y ver cuán cerca o lejos estás de cumplir con los requisitos para obtener la certificación.

Sin lugar a dudas, se trata de un nuevo paradigma empresarial que supera la responsabilidad social como práctica y la incorpora a la esencia del negocio, procurando que el impacto positivo en la sociedad y el ambiente sea su mismo fin. El movimiento ya crece a pasos agigantados, y pronto encontraremos en el resto de América Latina más casos de éxito de emprendimientos responsables, Empresas B, nuevas alternativas de desarrollo que bien merecen una ‘A’.

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