Archive for the 'economia baja en carbono' Category

USD 350 millones del Fondo Verde para América Latina

marzo 22, 2018

Bogotá, Colombia.

El Director Ejecutivo del Fondo Verde del Clima (GCF, por sus siglas en inglés), Howard Bamsey, anunció en Bogotá que esa entidad aprobó cerca de USD 350 millones para “financiamiento climático” en países latinoamericanos. “La semana pasada la junta tomó la decisión de aprobar casi 350 millones de dólares en financiamiento climático para los países latinoamericanos y eso apalanca más de USD 1 000 millones en cofinanciamiento de otros proyectos”, dijo Bamsey en la instalación del Primer Diálogo Estructural del Fondo Verde del Clima.

El GCF es una entidad creada por la Convención Marco de las Naciones Unidas para el Cambio Climático para apoyar a los países en su transición hacia inversiones limpias y resilientes al fenómeno climático.

Según Bamsey, los proyectos que financiarán impulsarán los mercados para que haya una mayor eficiencia energética “a nivel de pequeñas empresas y a escala industrial”. “Esto es muy importante para retirar los obstáculos, para tener mayor absorción comercial de la eficiencia energética, lo cual es la forma más económica de energía”, explicó.

Asimismo, dijo que la junta del GCF “comprometió” recursos, sin precisar la cifra, para mejorar “la resiliencia de los casos vulnerables en Paraguay”. “Esto se va a hacer promoviendo prácticas sostenibles de tierras para poder tener una producción bioenergética”, señaló.

Bogotá, Colombia. El Director Ejecutivo del Fondo Verde del Clima (GCF, por sus siglas en inglés), Howard Bamsey, anunció en Bogotá que esa entidad aprobó cerca de USD 350 millones para “financiamiento climático” en países latinoamericanos. “La semana pasada la junta tomó la decisión de aprobar casi 350 millones de dólares en financiamiento climático para los países latinoamericanos y eso apalanca más de USD 1 000 millones en cofinanciamiento de otros proyectos”, dijo Bamsey en la instalación del Primer Diálogo Estructural del Fondo Verde del Clima.

El GCF es una entidad creada por la Convención Marco de las Naciones Unidas para el Cambio Climático para apoyar a los países en su transición hacia inversiones limpias y resilientes al fenómeno climático.

Según Bamsey, los proyectos que financiarán impulsarán los mercados para que haya una mayor eficiencia energética “a nivel de pequeñas empresas y a escala industrial”. “Esto es muy importante para retirar los obstáculos, para tener mayor absorción comercial de la eficiencia energética, lo cual es la forma más económica de energía”, explicó. Asimismo, dijo que la junta del GCF “comprometió” recursos, sin precisar la cifra, para mejorar “la resiliencia de los casos vulnerables en Paraguay”. “Esto se va a hacer promoviendo prácticas sostenibles de tierras para poder tener una producción bioenergética”, señaló.

Agregó que tras una junta, celebrada la semana pasada, el Fondo Verde del Clima se comprometió a fortalecer proyectos en nueve países de América Latina: Perú, México, Guatemala, Ecuador, El Salvador, Argentina, Chile, Brasil y Paraguay. Por su parte, el presidente colombiano, Juan Manuel Santos, valoró al GCF como un “aliado determinante” para que los países latinoamericanos puedan movilizar recursos adicionales para financiar proyectos.  “No podemos negar que todo apoyo de financiamiento tendrá siempre mayores impactos si los países receptores cuentan con un marco normativo que favorezca las inversiones, como ocurre con Colombia. En el caso del Fondo Verde del Clima, el valor agregado de acceder a sus recursos radica en que financia proyectos con estándares muy exigentes”, aseguró.

De igual manera, el jefe de Estado manifestó que el Primer Diálogo Estructural del Fondo Verde del Clima es “una señal de la voluntad de América Latina” para defender el planeta ante los efectos del cambio climático. “Nuestros países se caracterizan, en gran medida, por su gran riqueza natural, y por ser el hogar de incontables especies y ecosistemas. (…) Semejante riqueza nos exige una responsabilidad frente a nuestros compatriotas y también frente al mundo, y nos impone retos comunes”. dijo.

El encuentro, que se lleva a cabo en Bogotá, del 5 al 8 de marzo, tiene 170 invitados de 19 países de Latinoamérica, entre ellos los Miembros del Consejo de Ministros de la CCAD y el Secretario Ejecutivo de la CCAD, Lic. Salvador E. Nieto, quien participará en un panel de discusión ambiental.

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El papel de los bosques y sus derivados en la lucha contra el cambio climático

diciembre 5, 2017

El cambio climático es uno de los desafíos de mayor envergadura que enfrentan las generaciones presentes y futuras. Los impactos del aumento de la temperatura global afectarán a todas las regiones y países y, de forma especial, a aquellas poblaciones más pobres y vulnerables a la inseguridad alimentaria.

El Acuerdo de París firmado en diciembre de 2015 es un reconocimiento claro a la necesidad de emprender acciones urgentes a escala mundial para responder al reto del cambio climático. Más de un centenar de signatarios del pacto universal incluía a la agricultura y la silvicultura en sus Contribuciones Nacionales Previstas y Determinadas (INDC, por su acrónimo inglés) a escala país para avanzar en la mitigación de este fenómeno. Y, en particular, algunos países también destacaban la importancia de los bosques en materia de adaptación.

Bosques

Los árboles, en un ciclo virtuoso, no solo absorben carbono a lo largo de su vida, sino que continúan almacenándolo en los productos derivados de la madera.

Los bosques se encuentran en el corazón de la transición hacia economías bajas en carbono. Los bosques y los productos forestales tienen un papel clave que desempeñar en la mitigación y la adaptación, no solo por su doble condición de sumideros y fuente de emisiones, sino también a través del potencial que tienen para un uso más amplio los productos derivados de la madera, capaces de desplazar a otros productos más intensivos en combustibles fósiles.

Por ejemplo, las cadenas de valor de la madera para material de construcción y la biomasa para la energía ayudan a evitar las emisiones de combustibles fósiles a través de efectos de sustitución.

Además, a través de un ciclo virtuoso, los árboles aumentan la absorción del carbono de la atmósfera al tiempo que una gestión forestal y de los productos forestales sostenible mejora los medios de subsistencia y reduce la huella de carbono.

A modo de resumen, los especialistas de la FAO han elaborado la siguiente infografía que detalla algunos datos de interés sobre este asunto:

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  • La energía derivada de la biomasa forestal podría reducir las emisiones de CO2e globales hasta en 4400 millones de toneladas anuales.
  • Los materiales de construcción a base de madera evitan la emisión anual de 483 millones de toneladas de CO2e al sustituir otros materiales como hormigón, metal, ladrillos y plástico.

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  • Los bosques almacenan en su biomasa, residuos arbóreos y suelos alrededor de tres cuartas partes de la cantidad de carbono retenida en la atmósfera.
  • La mitigación a través de cocinas más eficientes y de fácil cocción puede tener un impacto social importante, ya que alrededor de 2400 millones de personas dependen de la energía de la madera para cocinar, particularmente en los hogares de los países en desarrollo.
  • Las actividades forestales pueden lograr mitigar hasta 5,5 Gt de CO2e al año a un valor del carbono menor de 20 $ por tonelada de CO2.
  • Más de un 70 % de los países que entregaron a la CMNUCC sus INDC incluían a los bosques en sus estrategias de mitigación del cambio climático.

Tomado de La Actualidad.

¿CUAL ES EL PRECIO DEL CARBONO?

diciembre 2, 2017

El Carbono y Cambio Climático.
Existen dos tipos de carbono en la Tierra. La mayor parte del carbono se encuentra almacenado en las rocas y es esencialmente inerte en escalas de tiempo de cientos y miles de años.

El resto del carbono se almacena como: CO2 (dióxido de carbono) en la atmósfera (2%), biomasa en plantas terrestres y suelo (5%), combustibles fósiles en reservas geológica s(8%) y como un grupo de iones en los océanos (85%). Éstas son las reservas activas de carbono.

Este último es el tipo de carbono que tiene impacto en el Cambio Climático, de la siguiente forma:

  • La fuente de calor en la tierra es el sol. La Tierra regresa este calor a la atmósfera en forma de radiación. Muchos gases presentes en la atmósfera, incluido el CO2, absorben el calor de la Tierra y lo emiten en forma de radiación en todas direcciones. La energía que es emitida hacia abajo calienta la superficie terrestre y la parte baja de la atmósfera. Es debido a la capacidad de estos gases de calentar la superficie terrestre por lo que se les conoce como gases invernadero.
  • El agregar más CO2 a la atmósfera implica que la atmósfera calienta más la superficie terrestre al poder capturar mayor radiación terrestre.
  • Aun cuando el metano, CH4, es otro gas invernadero de gran importancia que puede formar parte del ciclo de carbono, en esta oportunidad nos referimos solo al dióxido de carbono.

El calentamiento global futuro dependerá de las fuentes de CO2 por las emisiones humanas, así como de los sumideros naturales de carbono en los océanos y la biosfera terrestre.

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¿Qué significa ponerle precio al carbono y por qué muchos líderes gubernamentales y empresariales lo respaldan?
La frase “poner un precio al carbono” se está volviendo cada vez más común en las conversaciones entre corporaciones y gobiernos a medida que las discusiones sobre cómo abordar el cambio climático pasan de la preocupación a la acción. El Grupo del Banco Mundial, los grupos empresariales y los inversionistas han pedido a los gobiernos y corporaciones de todo el mundo que respalden los precios del carbono para reducir las emisiones e impulsar la inversión hacia opciones más limpias.

Hay varios caminos que los gobiernos pueden tomar para fijar el precio del carbono, todo lo cual conduce al mismo resultado. Comienzan a capturar lo que se conoce como los costos externos de las emisiones de carbono, costos que el público paga de otras maneras, como daños a los cultivos y costos de atención médica por olas de calor y sequías o por las inundaciones y el aumento del nivel del mar, y átelos a sus fuentes a través de un precio en carbono.

Un precio sobre el carbono ayuda a transferir la carga del daño a quienes son responsables de él y quién puede reducirlo. En lugar de dictar quién debería reducir las emisiones dónde y cómo, un precio del carbono da una señal económica y los que contaminan deciden por sí mismos si suspender su actividad contaminante, reducir las emisiones o continuar contaminando y pagar por ello. De esta forma, el objetivo ambiental general se logra de la manera más flexible y de menor costo para la sociedad. El precio del carbono también estimula la tecnología limpia y la innovación del mercado, alimentando nuevos impulsores del crecimiento económico con bajas emisiones de carbono.

El comercio de emisiones: “tope y comercio” (‘cap and trade’).
Un sistema de comercio de emisiones (SCE) es un instrumento de mercado diseñado para reducir emisiones de gases de efecto invernadero (GEI). Se basa en el principio de “tope y comercio” (‘cap and trade’). El gobierno impone un límite máximo o tope sobre las emisiones totales de uno o más sectores de la economía. Las compañías en estos sectores deben contar con un permiso por cada tonelada de emisiones que emiten. Pueden recibir o comprar permisos, y así comerciar con otras compañías. Esta es la dimensión del “tope y comercio”.

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En la actualidad existen 17 sistemas de comercio de emisiones en cuatro continentes. Además, principales economías del mundo, como China, están actualmente preparando la introducción de un sistema nacional. A la fecha, las jurisdicciones con comercio de emisiones representan 40% de la riqueza global (en términos de su Producto Interno Bruto).

¿Cómo pueden las compañías gestionar sus emisiones?
Al final de cada período de comercio (por ejemplo, de un año), cada compañía debe presentar suficientes permisos para cubrir el total de sus emisiones. Para lograrlo, las compañías pueden elegir entre una o más de las siguientes opciones:

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¿Cuál es el precio del carbono?.
Poner precio al carbono es la forma más eficiente de reducir las emisiones globales mientras se fomenta el crecimiento económico sostenible y robusto. Además, al ponerle precio a la contaminación, los gobiernos pueden generar ingresos para inversiones como energía limpia, escuelas y atención de la salud, lo que la convierte en una doble victoria.

El objetivo final, por supuesto, es alentar a las empresas a que limpien sus actos, y hoy en día, una parte cada vez mayor de los líderes empresariales comprende que la fijación de precios del carbono es una de las mejores formas de combatir el cambio climático. También reconocen que sus negocios pueden prosperar incluso mientras trabajan para reducir las emisiones.

Los precios del carbono se perciben actualmente como demasiado bajos para apoyar una economía baja en carbono, de acuerdo con el criterio os sectores público y privado. El precio explícito de una tonelada de COen 2017 varía generalmente entre $ 1.19 y $ 118.93 dependiendo de la jurisdicción. Sin embargo, más del  75% de las emisiones tienen un precio inferior  a $11.89.

Si bien estos precios pueden considerarse bajos, están en un rango minimo aceptable para proyectos de conservación forestal y reforestación, de comunidades indígenas y campesinas. En 2016 cooperativas de productores colocaron bonos a precios de $6 – $8, como lo explicamos en el artículo:  “Productores de Nicaragua venden bonos de carbono al Mercado Voluntario en US$6 y US$8

Pero los precios del carbono están al alza. Muchos líderes empresariales se encuentran entre los partidarios más entusiastas de mejores precios del carbono. En octubre 2017, el Carbon Disclosure Project reveló que el número de compañías con planes para aplicar mecanismos internos de precios de carbono ha crecido a casi 1,400 a nivel mundial, en comparación con 150 en 2014. Esto incluye más de 100 de las compañías más grandes del mundo, con ingresos anuales totales de unos $ 7 billones. Royal DSM (liderado por uno de los autores) ha establecido un precio de carbono de 50 € (59 dólares) por tonelada, uniéndose a otras compañías mundiales como Michelin, Danone y General Motors en la aplicación de precios de carbono significativos para ” a prueba de futuro ” su negocio.

Unos 40 países, incluido Canadá, también están poniendo un precio a la contaminación por carbono, y más gobiernos planean implementar esquemas similares en breve. En 2015, China anunció planes para crear el sistema de fijación de precios de carbono más grande del mundo. Y a principios de este año, Ontario, Québec y California firmaron un acuerdo para crear el segundo mercado de carbono más grande del mundo.

Esta tendencia debe continuar, por razones ambientales y económicas. Un estudio realizado en mayo de 2017 por la Comisión de Alto Nivel sobre los Precios del Carbono, dirigido por dos de los principales economistas del mundo, Joseph E. Stiglitz y Nicholas Stern , descubrió que establecer un ” fuerte precio del carbono ” es esencial no solo para reducir las emisiones globales. sino también para mantener la innovación y el crecimiento.

* APRONAD está suscrita a la  Carbon Pricing  Leadership Coalition  (CPLC).   Hemos elaborado este artículo con informacion publicada por el CPLC (noviembre, 2017).

 

Cinco retos ambientales en 2017, segun The Nature Conservancy (TNC).

julio 27, 2017

The Nature Conservancy (TNC) ha publicado el estudio: “The Biggest Environmental Challenges of 2017. Perspectives from our global and regional leaders on the most pressing issues facing people and the planet”. El documento, en inglés y en formato PDF se puede descargar aqui .

Los 5 retos mencionados por TNC son:

1. Asegurar un futuro bajo en carbono.

El informe recuerda que los combustibles fósiles representan aproximadamente un 75 % de las emisiones globales que causan el cambio climático. Para limitar el calentamiento global a menos de 2 ºC, debemos impulsar cambios en la política energética que aceleren nuestra transición hacia un futuro de energía limpia, evitando al mismo tiempo los impactos de la expansión energética. Mantener el impulso de compromisos ambiciosos para reducir las emisiones de GEI —como el Acuerdo de París— será clave para acelerar la transición hacia soluciones energéticas limpias en todo el mundo. Y como las naciones que emiten más, como Estados Unidos, China, Brasil, Indonesia y México, continúan innovando hacia un futuro con bajas emisiones de carbono, será importante hacerlo de una manera que genere tanto energía sostenible y conservación de la biodiversidad.

2. Maximizar el papel de la naturaleza como solución climática.

La naturaleza es el gigante dormido a la hora de dar solución al cambio climático. El aumento de la inversión en soluciones basadas en la naturaleza, tales como evitar la pérdida de bosques, la reforestación, invertir en la salud del suelo y la restauración de los ecosistemas costeros nos brinda la mejor oportunidad para prevenir un calentamiento catastrófico y aumentar nuestra resiliencia a los impactos climáticos.

Aunque las tecnologías de las energías limpias y las políticas para regular las emisiones son esenciales, por sí solas no pueden trabajar con la suficiente rapidez. Las soluciones basadas en la naturaleza están disponibles, se pueden implementar ahora y podrían contribuir a más de un tercio de la reducción de emisiones de carbono necesaria para 2030. Estas soluciones también proporcionan un valor crítico tanto a las personas como a la naturaleza más allá de la mitigación del carbono, mediante la producción de alimentos, una mayor protección de la comunidad frente a las tormentas e inundaciones y ofreciendo refugio a algunas de las especies más amenazadas del mundo, entre otros.

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3. Extender las prácticas agrícolas sostenibles.

Los seres humanos ya han eliminado o convertido casi un 40 % de la superficie libre de hielo de la tierra para la agricultura. Además, la agricultura es la segunda fuente principal de emisiones de GEI a escala mundial, después de los combustibles fósiles. El fomento de actividades agrícolas más productivas será esencial para satisfacer la creciente demanda de alimentos y asegurar el agua, a la vez que se garantiza que la naturaleza siga prosperando. Al convocar a diversas partes interesadas —pequeños productores y granjeros, grandes empresas agropecuarias, gobiernos, comunidades indígenas y financiadores—, podemos construir nuevos modelos de negocios que alineen la conservación, la producción de alimentos y las agendas sociales.

En este sentido, el documento recoge experiencias en lugares como Brasil, Indonesia, México y Estados Unidos que pueden proporcionar un modelo para conectar a más productores con prácticas bajas en carbono que aumenten el suministro de alimentos y promuevan el crecimiento económico mientras reducen el impacto de la agricultura en tierras y aguas.

4.,  Mejorar la gestión de las pesquerías a escala global.

Las pesquerías representan una industria de alrededor de 130 000 millones de dólares que se extiende —y alimenta— el mundo entero. Sin embargo, un 57 % de las poblaciones de peces están plenamente explotadas y otro 30 % están sobreexplotadas, agotadas o en recuperación. El coste para el mundo asciende a 50 000 MM$ de perdidas cada año por la pesca excesiva y una gestión pobre. Desafortunadamente, la mayoría de los países no tienen la información o las herramientas necesarias para solucionar estos problemas. La buena noticia es que los pescadores están dispuestos a abrir el camino haica un futuro más sostenible y existe una fuerte demanda de pescado y marisco sostenibles por parte de los consumidores.

Las soluciones consisten en involucrar directamente a los pescadores para pilotar y replicar nuevas prácticas y tecnologías en todo el mundo para una mejor comprensión de las poblaciones de peces y métodos de gestión sostenible, al mismo tiempo que trabajan con científicos pesqueros líderes en el mundo, empresas multinacionales y reguladores de etiquetas de certificación para escalar soluciones en el mercado mundial de pescados y mariscos.

5. Crear un futuro urbano verde.

Para el año 2050, dos tercios de la población mundial vivirán en las ciudades. Los seres humanos ya han hecho enormes inversiones en edificios y transporte, agua y sistemas de energía que sostienen las urbes, pero la gran demanda de la infraestructura adicional necesaria para apoyar a las ciudades en crecimiento está ejerciendo presión sobre los recursos naturales y las finanzas públicas. La combinación de la urbanización y el cambio climático podría convertir a las ciudades en lugares profundamente inhabitables, pero no tiene por qué ser así. La expansión de las inversiones en soluciones basadas en la naturaleza para abordar los desafíos urbanos como el agua de lluvia y la contaminación atmosférica es una manera rentable de mejorar la salud, la seguridad, la productividad y el bienestar de las personas que viven en las ciudades, así como de conservar la biodiversidad.

AURELIO RAMOS, Director Regional de TNC para América Latina. Es el encargado de presentar las perspectivas en Latinoamérica.

En su opinión, América Latina cuenta con el 40% de las especies del mundo, más de una cuarta parte de los bosques y el segundo arrecife más grande el planeta. Podría afirmarse, sobre la base de estos datos que AL es una “superpotencia” en biodiversidad.

Sin embargo, la situación está cambiando. Los grandes sistemas naturales como la selva tropical del Amazonas, los pastizales patagónicos y los humedales, tienen la capacidad de sostener a 500 millones de personas. Pero el crecimiento de la población, la acelerada demanda de energía y alimentos, en combinación con el calentamiento global, amenazan con destruir estos recursos naturales estratégicos.

 

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