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Informe: empeora la degradación mundial de la tierra, 3,200 millones de personas amenazadas

abril 12, 2018

La “Plataforma Intergubernamental Científico-Normativa sobre Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos” (IPBES por sus siglas en inglés) nació en 2012, en el marco de la Organización de las Naciones Unidas, como un cuerpo intergubernamental que busca fortalecer la interfaz entre ciencia-política-sociedad mediante la puesta a disposición de los tomadores de decisiones de conocimiento relacionado con la conservación, uso y gestión sostenible de la biodiversidad y sobre sus relaciones con el desarrollo sostenible y el bienestar humano.

IPBES acaba de lanzar una Alerta Mundial indicando que empeora la degradación mundial de la tierra, lo cual está amenazando el bienestar de 3.2 mil millones de personas. El informe completo se puede leer aquí (en inglés): Media Release: Worsening Worldwide Land Degradation Now ‘Critical’, Undermining Well-Being of 3.2 Billion People

En la opinión de más de 100 expertos líderes de 45 países:

“El empeoramiento de la degradación de la tierra causada por las actividades humanas está socavando el bienestar de las dos quintas partes de la humanidad, impulsando la extinción de especies y la intensificación del cambio climático. También es un importante factor que contribuye a la migración humana masiva y el aumento de los conflictos, de acuerdo con la primera evaluación global basada en la evidencia de la degradación y restauración de la tierra.

Los peligros de la degradación de la tierra, costaron alrededor del 10% del producto bruto anual mundial en 2010 debido a la pérdida de biodiversidad y servicios ecosistémicos”. 

Consumismo, Deforestación y Cambio Climático.

Los motores subyacentes de la degradación de la tierra, dice el Informe, son los estilos de vida de alto consumo en las economías más desarrolladas, combinados con el aumento del consumo en las economías en desarrollo y emergentes. El alto y creciente consumo per cápita, amplificado por el crecimiento continuo de la población en muchas partes del mundo, puede impulsar niveles insostenibles de expansión agrícola, extracción de recursos naturales y minerales y urbanización, lo que generalmente conduce a mayores niveles de degradación de la tierra.

Para 2014, más de 1.500 millones de hectáreas de ecosistemas naturales se habían convertido en tierras de cultivo. Menos del 25% de la superficie terrestre de la Tierra ha escapado a los impactos sustanciales de la actividad humana, y para el año 2050, los expertos de IPBES estiman que esto habrá disminuido a menos del 10%.

Las tierras de cultivo y pastoreo ahora cubren más de un tercio de la superficie terrestre, con la reciente eliminación de hábitats nativos, incluidos bosques, pastizales y humedales, que se concentran en algunos de los ecosistemas más ricos en especies del planeta.

El informe de IPBES encuentra que la degradación de la tierra contribuye de manera significativa al cambio climático, y que la deforestación por sí sola contribuye con alrededor del 10% de todas las emisiones de gases de efecto invernadero inducidas por los seres humanos. Otro factor importante del cambio climático ha sido la liberación de carbono previamente almacenado en el suelo, con la degradación de la tierra entre 2000 y 2009 responsable de las emisiones mundiales anuales de hasta 4.400 millones de toneladas de CO2.

Dada la importancia de las funciones de absorción y almacenamiento de carbono del suelo, se hace indispensable evitar, reducir y revertir la degradación de la tierra, lo cual podría proporcionar más de un tercio de las actividades de mitigación de gases de efecto invernadero más rentables necesarias para 2030 para mantener el calentamiento global por debajo del umbral de 2 ° C en el Acuerdo de París sobre cambio climático, aumentar la seguridad alimentaria y del agua, y contribuir a evitar conflictos y migraciones.

Proyecciones al 2050

“En solo más de tres décadas a partir de ahora, se estima que 4 mil millones de personas vivirán en las tierras secas”, dijo el profesor Scholes. “Para entonces, es probable que la degradación de la tierra, junto con los problemas estrechamente relacionados del cambio climático, hayan obligado a 50-700 millones de personas a migrar. La disminución de la productividad de la tierra también hace que las sociedades sean más vulnerables a la inestabilidad social, especialmente en las zonas secas, donde los años con lluvias extremadamente bajas se han asociado con un aumento de hasta el 45% en los conflictos violentos “.

La Dra. Montanarella agregó: “Para 2050, se prevé que la combinación de la degradación de la tierra y el cambio climático reducirá el rendimiento mundial de los cultivos en un promedio del 10% y hasta en un 50% en algunas regiones. En el futuro, la mayor degradación ocurrirá en América Central y del Sur, África Subsahariana y Asia, las áreas con la mayor cantidad de tierra restante que es apta para la agricultura “.

El informe también subraya los desafíos que plantea la degradación de la tierra y la importancia de la restauración para los objetivos clave de desarrollo internacional, incluidos los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas y las Metas de Aichi para la Diversidad Biológica. “El mayor valor de la evaluación es la evidencia que proporciona a los responsables de la toma de decisiones en el gobierno, las empresas, la academia e incluso a nivel de las comunidades locales”, dijo la Dra. Anne Larigauderie, Secretaria Ejecutiva de IPBES. “Con mejor información, respaldada por el consenso de los principales expertos del mundo, todos podemos tomar mejores decisiones para una acción más efectiva”.

Situación en Panamá.

La situación puede considerarse crítica. Como se observa en el siguiente Gráfico, elaborado por el Ministerio de Ambiente (MIAMBIENTE) de Panamá, la pérdida de cobertura forestal desde 1900, muestra una clara tendencia de pérdida continua. Las autoridades gubernamentales esperan revertir esta situación con la puesta en marcha del Programa Un Millón de Hectáreas Reforestadas.

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La deforestación y degradación de las tierras está provocando fenómenos de desertificación en amplias zonas de Panamá, especialmente en el denominado Arco Seco. Las consecuencias visibles de este proceso se observa  en:

  • Extinción de especies de la flora y fauna silvestre.
  • Alteración del clima.
  • Extinción de corrientes de agua.
  • Erosión de suelos y pérdida de fertilidad.
  • Sedimentación de cauces.
  • Sequías.
  • Inundaciones.
  • Destrucción del paisaje natural.

A pesar del esfuerzo realizado por MIAMBIENTE, la deforestación continúa de manera incesante como se observan en las siguientes gráficas. Esta es la razón por la cual el sector privado, propietarios de bosques, comunidades indígenas y organizaciones no gubernamentales se han sumado a la lucha contra el Cambio Climático, esforzándose por conservar los pocos bosques que aún sobreviven.

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Las grandes petroleras y la ciencia climática se juegan su credibilidad en un juicio histórico

marzo 22, 2018

Tomado de: https://goo.gl/yoFN96

En septiembre de 2017, las ciudades de San Francisco y Oakland denunciaron a las cinco petroleras más grandes del mundo: BP, Chevron, ConocoPhillips, Exxon y Shell. A simple vista, parece una demanda más frente a unas compañías más que acostumbradas a verse en los tribunales. Pero, en realidad, la demanda de las ciudades de la Bahía es de todo, menos normal.

Oil pumps at sunset

No demandan a las empresas por algún derrame, explosión o desastre medioambiental concreto. Nada de eso. Las demandan por tres cosas: porque conocían la relación entre su actividad y el cambio climático desde hace décadas, porque continuaron haciendo negocios pese a ello y porque, no contentos con eso, organizaron una campaña mundial para sembrar dudas sobre la ciencia climática. A las petroleras les ha llegado la hora de la verdad (judicialmente hablando).

La batalla legal por el medio ambiente.

Es decir, a juicio de estas ciudades los gigantes del petróleo utilizaron el engaño para hacer crecer sus cuentas de resultados mientras el planeta se estaba calentando y ahora deben contribuir a financiar la infraestructura necesaria para protegerse del aumento del nivel del mar.

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Las ciudades norteamericanas están viéndole las orejas al lobo y están tratando de encontrar vías para luchar contra el cambio climático frente a una Casa Blanca manifiestamente negacionista climática. Nueva York ya sacó miles de millones de dólares en fondos de pensiones que tenían inversiones en combustibles fósiles y también demandó a la industria.

La ciencia climática a juicio.

Lo que hace el caso de California interesante es el juez, William Alsup. Se trata de uno de los jueces más heterodoxos del área de la bahía y uno que estudia los temas en profundidad. Llegó a estudiar programación (y picas código) para poder resolver algunos de los grandes casos que enfrentan a las tecnológicas de Silicon Valley (como el famoso caso de Oracle vs Google o el de Waymo y Uber).

Ante el caso que nos ocupa, Alsup ha pedido a las partes que resuelvan una serie de preguntas científicas sobre el clima como “¿Qué causó las diversas edades de hielo?”, “¿Cuáles son las principales fuentes de CO2 que explican la acumulación incremental de CO2 en la atmósfera?” o “¿Por qué la vida vegetal no ha convertido los niveles más altos de CO2 en oxígeno?”.

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No es algo habitual, pero las expectativas son muy altas, porque un juicio parecido tuvo lugar en 1925 cuando un maestro sustituto de Tennessee fue acusado de enseñar la teoría de la evolución en clase. En el juicio se valoraron los argumentos de cada parte y la victoria de la ciencia allanó el camino para que la evolución llegara a las escuelas. Este juicio, como aquel, puede ser clave.

La verdad, toda la verdad y nada más que la verdad.

Por primera vez, las petroleras deberán exponer en sede judicial su punto de vista sobre la relación entre las emisiones de CO2, el cambio climático y el aumento del nivel del mar. Y, también por primera vez, tendrá consecuencias. En 2015 se reveló que Exxon engañó deliberadamente a la opinión pública sobre los riesgos de los combustibles fósiles. La posición de la ciudad californiana es que esto se trata de una estrategia generalizada.

En este caso, el planteamiento judicial recuerda mucho al gran juicio contra las grandes tabacaleras americanas que encontró probado que se confabularon para “negar, distorsionar y minimizar” los efectos de tabaco que “reconocían en documentos internos”. Por no está claro que la evidente conexión científica entre calentamiento y aumento del nivel del mar se pueda traducir en una responsabilidad legal.

Y por eso, la incógnita ahora es qué harán las petroleras. No se espera que nieguen el cambio climático, pero su estrategia judicial marcará el futuro de la industria en Estados Unidos (y, por extensión, en el mundo). No obstante, pase lo que pase en este juicio, esto solo es el pistoletazo de salida de la batalla legal contra el cambio climático.

USD 350 millones del Fondo Verde para América Latina

marzo 22, 2018

Bogotá, Colombia.

El Director Ejecutivo del Fondo Verde del Clima (GCF, por sus siglas en inglés), Howard Bamsey, anunció en Bogotá que esa entidad aprobó cerca de USD 350 millones para “financiamiento climático” en países latinoamericanos. “La semana pasada la junta tomó la decisión de aprobar casi 350 millones de dólares en financiamiento climático para los países latinoamericanos y eso apalanca más de USD 1 000 millones en cofinanciamiento de otros proyectos”, dijo Bamsey en la instalación del Primer Diálogo Estructural del Fondo Verde del Clima.

El GCF es una entidad creada por la Convención Marco de las Naciones Unidas para el Cambio Climático para apoyar a los países en su transición hacia inversiones limpias y resilientes al fenómeno climático.

Según Bamsey, los proyectos que financiarán impulsarán los mercados para que haya una mayor eficiencia energética “a nivel de pequeñas empresas y a escala industrial”. “Esto es muy importante para retirar los obstáculos, para tener mayor absorción comercial de la eficiencia energética, lo cual es la forma más económica de energía”, explicó.

Asimismo, dijo que la junta del GCF “comprometió” recursos, sin precisar la cifra, para mejorar “la resiliencia de los casos vulnerables en Paraguay”. “Esto se va a hacer promoviendo prácticas sostenibles de tierras para poder tener una producción bioenergética”, señaló.

Bogotá, Colombia. El Director Ejecutivo del Fondo Verde del Clima (GCF, por sus siglas en inglés), Howard Bamsey, anunció en Bogotá que esa entidad aprobó cerca de USD 350 millones para “financiamiento climático” en países latinoamericanos. “La semana pasada la junta tomó la decisión de aprobar casi 350 millones de dólares en financiamiento climático para los países latinoamericanos y eso apalanca más de USD 1 000 millones en cofinanciamiento de otros proyectos”, dijo Bamsey en la instalación del Primer Diálogo Estructural del Fondo Verde del Clima.

El GCF es una entidad creada por la Convención Marco de las Naciones Unidas para el Cambio Climático para apoyar a los países en su transición hacia inversiones limpias y resilientes al fenómeno climático.

Según Bamsey, los proyectos que financiarán impulsarán los mercados para que haya una mayor eficiencia energética “a nivel de pequeñas empresas y a escala industrial”. “Esto es muy importante para retirar los obstáculos, para tener mayor absorción comercial de la eficiencia energética, lo cual es la forma más económica de energía”, explicó. Asimismo, dijo que la junta del GCF “comprometió” recursos, sin precisar la cifra, para mejorar “la resiliencia de los casos vulnerables en Paraguay”. “Esto se va a hacer promoviendo prácticas sostenibles de tierras para poder tener una producción bioenergética”, señaló.

Agregó que tras una junta, celebrada la semana pasada, el Fondo Verde del Clima se comprometió a fortalecer proyectos en nueve países de América Latina: Perú, México, Guatemala, Ecuador, El Salvador, Argentina, Chile, Brasil y Paraguay. Por su parte, el presidente colombiano, Juan Manuel Santos, valoró al GCF como un “aliado determinante” para que los países latinoamericanos puedan movilizar recursos adicionales para financiar proyectos.  “No podemos negar que todo apoyo de financiamiento tendrá siempre mayores impactos si los países receptores cuentan con un marco normativo que favorezca las inversiones, como ocurre con Colombia. En el caso del Fondo Verde del Clima, el valor agregado de acceder a sus recursos radica en que financia proyectos con estándares muy exigentes”, aseguró.

De igual manera, el jefe de Estado manifestó que el Primer Diálogo Estructural del Fondo Verde del Clima es “una señal de la voluntad de América Latina” para defender el planeta ante los efectos del cambio climático. “Nuestros países se caracterizan, en gran medida, por su gran riqueza natural, y por ser el hogar de incontables especies y ecosistemas. (…) Semejante riqueza nos exige una responsabilidad frente a nuestros compatriotas y también frente al mundo, y nos impone retos comunes”. dijo.

El encuentro, que se lleva a cabo en Bogotá, del 5 al 8 de marzo, tiene 170 invitados de 19 países de Latinoamérica, entre ellos los Miembros del Consejo de Ministros de la CCAD y el Secretario Ejecutivo de la CCAD, Lic. Salvador E. Nieto, quien participará en un panel de discusión ambiental.

Luchar contra el cambio climático es un buen negocio (4 Tesis)

enero 12, 2018

Francisco Rivas.

1. Una brecha climática catastrófica.
A. Existe una “brecha climática catastrófica” entre los compromisos existentes del Acuerdo de París y la meta de limitar el calentamiento global a menos de 2°C. En 2017, casi 500 compañías revelaron que están afectadas o esperan verse afectadas por la regulación de los precios del carbono. Medir, reducir y compensar las emisiones es solo una buena práctica comercial. No solo indica la fuente y la escala del futuro riesgo regulatorio, sino que también ayuda a las empresas a prepararse para esa regulación mediante la implementación de un precio de carbono, que puede reducir las emisiones antes de que se impongan los costos regulados.

2. Una relación costo/ beneficio positiva en la reducción de los GEI (ámbito interno de las empresas).
A. La “brecha climática catastrófica” puede convertirse en una oportunidad de negocios rentables para las empresas. La tesis es que los beneficios de evitar las consecuencias del cambio climático superan con creces los costos de la reducción de las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI). Las empresas que reducen los GEI, mediante la aplicación de medidas internas, reciben a cambio de bonos de carbono, los cuales, a su vez, pueden ser comprados por empresas y organizaciones que desean tomar medidas voluntarias. Para las compañías que operan fuera de los sistemas de cumplimiento, el mercado voluntario de carbono es el único mecanismo para ofrecer un precio que está vinculado al costo de la reducción. La financiación de bonos de carbono, a través de la compensación en el mercado voluntario, ofrece, además, un desarrollo sostenible bajo en carbono a las áreas operativas, los mercados en crecimiento y las cadenas de suministro.

B. El mercado representa una herramienta para poner un precio al carbono que refleja el costo de la reducción de emisiones GEI. Esto tiene dos beneficios para las organizaciones que desean tomar medidas voluntarias: a) al ser rentable, permite a las empresas maximizar sus objetivos ambientales, planteándose metas más complejas, como la neutralidad de carbono; y b) ofrece un precio del carbono, suficientemente atractivo para impulsar la transformación tanto dentro de las empresas como en sus cadenas de suministro.

C. La relación beneficio / costo positiva, deriva de que la atmósfera no diferencia entre dónde se emiten los GEI y dónde se reducen. La búsqueda de costos competitivos en la reducción de los GEI, es un factor clave para asegurar la rentabilidad de las empresas y otros actores.

Compradores

3. Los proyectos de compensación de los GEI refuerzan el liderazgo climático de las empresas.
A. El liderazgo climático fue la razón más popular para comprar bonos de carbono (a los propietarios y comunidades propietarias de bosques, por ejemplo), en la encuesta de compradores de Ecosystem Marketplace 2016. Las empresas buscan diferenciarse de sus competidores y construir su marca al asumir un papel de liderazgo en el clima. La compensación juega un papel integral en la entrega de este estado de liderazgo climático, junto con las reducciones de emisiones directas internas. La encuesta indicó que las empresas que incluyeron la compensación en su estrategia de gestión de carbono suelen gastar alrededor de 10 veces más en actividades de reducción de emisiones que la empresa típica que no compensa.

B. Es decir, el mercado no es solo una herramienta para ayudar a mitigar las causas del cambio climático. Muchos proyectos de compensación de emisiones ofrecen beneficios no relacionados con el carbono, como mejoras en la salud, medios de vida alternativos, administración del agua y conservación de la biodiversidad. Se estima que por cada 1 tonelada de CO2 reducida a través de un proyecto de compensación, también se entregan beneficios adicionales por un total de US $ 664. A través del simple proceso de compra de bonos de carbono, las organizaciones están dirigiendo las finanzas hacia economías y ecosistemas críticos. Esto significa que su financiación no solo ayuda a mitigar el cambio climático, sino que también ayuda a las comunidades a adaptarse a sus impactos y a ofrecer resultados de desarrollo sostenible. Las empresas que compensan las emisiones GEI actual como empresas socialmente responsables (combatiendo la pobreza de muchas comunidades), ambientalmente responsables (contribuyendo a la conservación de los recursos naturales) y “climáticamente responsables).

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4. La lucha contra el Cambio Climático no es solo responsabilidad de políticos y gobiernos.
A. Más allá de estas razones comerciales directas para que las compañías tomen medidas voluntarias, hay muchas motivaciones sociales más amplias en juego. El cambio climático es un desafío global y multidireccional que necesita soluciones y aportaciones de todos los interesados. Trasciende la naturaleza a corto plazo de la política, que inevitablemente experimentará cambios en las prioridades, el personal y el conocimiento. Debido a esto, el cambio climático no puede ser resuelto solo por los gobiernos. En cambio, necesita una inversión significativa y de largo plazo del sector privado. Las empresas que adoptan una perspectiva a más largo plazo reconocen esto y desean contribuir a la solución para ayudar a asegurar la viabilidad de sus negocios.

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FAO publica Mapa de Reservas de Carbono Orgánico en los suelos a escala global

diciembre 12, 2017

Coincidiendo con el Día Mundial del Suelo 2017, la Organización de las Naciones Unidas ImagenDireccionMapapara la Agricultura y la Alimentación (FAO, por sus siglos en inglés), ha lanzado el mapa más completo de las reservas de carbono orgánico del mundo: GSOC Map.

La FAO presenta la siguiente pregunta (véase  Global Soil Partnership)¿Por qué son tan importantes las reservas de carbono del suelo? Los suelos del mundo actúan como sumideros de carbono, lo que reduce la cantidad de gases de efecto invernadero de la atmósfera. En la actualidad, un tercio de los suelos del mundo está degradado, lo que ha inducido a la liberación de una gran cantidad de carbono a la atmósfera. Si se restauraran estos suelos, se podrían retirar de la atmósfera hasta 51 gigatoneladas de carbono y contribuir a la lucha contra el cambio climático.

Los suelos con alto contenido de carbono orgánico suelen ser más productivos, purifican mejor el agua y aportan a las plantas condiciones de humedad óptimas. El agua almacenada en el suelo sustenta un 90 ‰ de la producción agrícola mundial y representa alrededor de un 65 % del agua dulce.

Entre 2012 y 2050, la demanda de alimentos experimentará un incremento de un 49 % en el planeta, lo que significa que la agricultura tendrá que ser más productiva para poder satisfacer las necesidades de alimentación de una población creciente y cumplir los Objetivos del Desarrollo Sostenible. Por lo tanto, necesitamos suelos fértiles.

Los suelos sanos, con una cantidad idónea de carbono orgánico, aportan condiciones óptimas de crecimiento, un buen ciclo de nutrientes, una filtración y almacenamiento de agua eficiente. Aumentar el carbono orgánico en los suelos mediante una gestión mejorada puede impulsar la producción de alimentos en 17 600 megatoneladas cada año, así como ayudar a mantener la productividad en condiciones más secas.

En todo el mundo, los 30 primeros centímetros del suelo contienen alrededor de 680 000 millones de toneladas de carbono, casi el doble del presente en la atmósfera. Se trata de una cantidad significativa comparada con el total del carbono almacenado en la vegetación (560 000 millones de toneladas).

Más de un 60 % de esos 680,000 millones de toneladas de carbono se encuentra en 10 países del mundo (Argentina, Australia, Brasil, Canadá, China, Estados Unidos, Indonesia, Kazajistán, la República Democrática del Congo y Rusia). Esto significa que se deben implementar medidas para proteger estos suelos naturales ricos en carbono y evitar las emisiones a la atmósfera.

El Mapa se puede consultar en esta dirección: Global Soil Partnership

 

 

 

 

 

El papel de los bosques y sus derivados en la lucha contra el cambio climático

diciembre 5, 2017

El cambio climático es uno de los desafíos de mayor envergadura que enfrentan las generaciones presentes y futuras. Los impactos del aumento de la temperatura global afectarán a todas las regiones y países y, de forma especial, a aquellas poblaciones más pobres y vulnerables a la inseguridad alimentaria.

El Acuerdo de París firmado en diciembre de 2015 es un reconocimiento claro a la necesidad de emprender acciones urgentes a escala mundial para responder al reto del cambio climático. Más de un centenar de signatarios del pacto universal incluía a la agricultura y la silvicultura en sus Contribuciones Nacionales Previstas y Determinadas (INDC, por su acrónimo inglés) a escala país para avanzar en la mitigación de este fenómeno. Y, en particular, algunos países también destacaban la importancia de los bosques en materia de adaptación.

Bosques

Los árboles, en un ciclo virtuoso, no solo absorben carbono a lo largo de su vida, sino que continúan almacenándolo en los productos derivados de la madera.

Los bosques se encuentran en el corazón de la transición hacia economías bajas en carbono. Los bosques y los productos forestales tienen un papel clave que desempeñar en la mitigación y la adaptación, no solo por su doble condición de sumideros y fuente de emisiones, sino también a través del potencial que tienen para un uso más amplio los productos derivados de la madera, capaces de desplazar a otros productos más intensivos en combustibles fósiles.

Por ejemplo, las cadenas de valor de la madera para material de construcción y la biomasa para la energía ayudan a evitar las emisiones de combustibles fósiles a través de efectos de sustitución.

Además, a través de un ciclo virtuoso, los árboles aumentan la absorción del carbono de la atmósfera al tiempo que una gestión forestal y de los productos forestales sostenible mejora los medios de subsistencia y reduce la huella de carbono.

A modo de resumen, los especialistas de la FAO han elaborado la siguiente infografía que detalla algunos datos de interés sobre este asunto:

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  • La energía derivada de la biomasa forestal podría reducir las emisiones de CO2e globales hasta en 4400 millones de toneladas anuales.
  • Los materiales de construcción a base de madera evitan la emisión anual de 483 millones de toneladas de CO2e al sustituir otros materiales como hormigón, metal, ladrillos y plástico.

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  • Los bosques almacenan en su biomasa, residuos arbóreos y suelos alrededor de tres cuartas partes de la cantidad de carbono retenida en la atmósfera.
  • La mitigación a través de cocinas más eficientes y de fácil cocción puede tener un impacto social importante, ya que alrededor de 2400 millones de personas dependen de la energía de la madera para cocinar, particularmente en los hogares de los países en desarrollo.
  • Las actividades forestales pueden lograr mitigar hasta 5,5 Gt de CO2e al año a un valor del carbono menor de 20 $ por tonelada de CO2.
  • Más de un 70 % de los países que entregaron a la CMNUCC sus INDC incluían a los bosques en sus estrategias de mitigación del cambio climático.

Tomado de La Actualidad.

¿CUAL ES EL PRECIO DEL CARBONO?

diciembre 2, 2017

El Carbono y Cambio Climático.
Existen dos tipos de carbono en la Tierra. La mayor parte del carbono se encuentra almacenado en las rocas y es esencialmente inerte en escalas de tiempo de cientos y miles de años.

El resto del carbono se almacena como: CO2 (dióxido de carbono) en la atmósfera (2%), biomasa en plantas terrestres y suelo (5%), combustibles fósiles en reservas geológica s(8%) y como un grupo de iones en los océanos (85%). Éstas son las reservas activas de carbono.

Este último es el tipo de carbono que tiene impacto en el Cambio Climático, de la siguiente forma:

  • La fuente de calor en la tierra es el sol. La Tierra regresa este calor a la atmósfera en forma de radiación. Muchos gases presentes en la atmósfera, incluido el CO2, absorben el calor de la Tierra y lo emiten en forma de radiación en todas direcciones. La energía que es emitida hacia abajo calienta la superficie terrestre y la parte baja de la atmósfera. Es debido a la capacidad de estos gases de calentar la superficie terrestre por lo que se les conoce como gases invernadero.
  • El agregar más CO2 a la atmósfera implica que la atmósfera calienta más la superficie terrestre al poder capturar mayor radiación terrestre.
  • Aun cuando el metano, CH4, es otro gas invernadero de gran importancia que puede formar parte del ciclo de carbono, en esta oportunidad nos referimos solo al dióxido de carbono.

El calentamiento global futuro dependerá de las fuentes de CO2 por las emisiones humanas, así como de los sumideros naturales de carbono en los océanos y la biosfera terrestre.

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¿Qué significa ponerle precio al carbono y por qué muchos líderes gubernamentales y empresariales lo respaldan?
La frase “poner un precio al carbono” se está volviendo cada vez más común en las conversaciones entre corporaciones y gobiernos a medida que las discusiones sobre cómo abordar el cambio climático pasan de la preocupación a la acción. El Grupo del Banco Mundial, los grupos empresariales y los inversionistas han pedido a los gobiernos y corporaciones de todo el mundo que respalden los precios del carbono para reducir las emisiones e impulsar la inversión hacia opciones más limpias.

Hay varios caminos que los gobiernos pueden tomar para fijar el precio del carbono, todo lo cual conduce al mismo resultado. Comienzan a capturar lo que se conoce como los costos externos de las emisiones de carbono, costos que el público paga de otras maneras, como daños a los cultivos y costos de atención médica por olas de calor y sequías o por las inundaciones y el aumento del nivel del mar, y átelos a sus fuentes a través de un precio en carbono.

Un precio sobre el carbono ayuda a transferir la carga del daño a quienes son responsables de él y quién puede reducirlo. En lugar de dictar quién debería reducir las emisiones dónde y cómo, un precio del carbono da una señal económica y los que contaminan deciden por sí mismos si suspender su actividad contaminante, reducir las emisiones o continuar contaminando y pagar por ello. De esta forma, el objetivo ambiental general se logra de la manera más flexible y de menor costo para la sociedad. El precio del carbono también estimula la tecnología limpia y la innovación del mercado, alimentando nuevos impulsores del crecimiento económico con bajas emisiones de carbono.

El comercio de emisiones: “tope y comercio” (‘cap and trade’).
Un sistema de comercio de emisiones (SCE) es un instrumento de mercado diseñado para reducir emisiones de gases de efecto invernadero (GEI). Se basa en el principio de “tope y comercio” (‘cap and trade’). El gobierno impone un límite máximo o tope sobre las emisiones totales de uno o más sectores de la economía. Las compañías en estos sectores deben contar con un permiso por cada tonelada de emisiones que emiten. Pueden recibir o comprar permisos, y así comerciar con otras compañías. Esta es la dimensión del “tope y comercio”.

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En la actualidad existen 17 sistemas de comercio de emisiones en cuatro continentes. Además, principales economías del mundo, como China, están actualmente preparando la introducción de un sistema nacional. A la fecha, las jurisdicciones con comercio de emisiones representan 40% de la riqueza global (en términos de su Producto Interno Bruto).

¿Cómo pueden las compañías gestionar sus emisiones?
Al final de cada período de comercio (por ejemplo, de un año), cada compañía debe presentar suficientes permisos para cubrir el total de sus emisiones. Para lograrlo, las compañías pueden elegir entre una o más de las siguientes opciones:

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¿Cuál es el precio del carbono?.
Poner precio al carbono es la forma más eficiente de reducir las emisiones globales mientras se fomenta el crecimiento económico sostenible y robusto. Además, al ponerle precio a la contaminación, los gobiernos pueden generar ingresos para inversiones como energía limpia, escuelas y atención de la salud, lo que la convierte en una doble victoria.

El objetivo final, por supuesto, es alentar a las empresas a que limpien sus actos, y hoy en día, una parte cada vez mayor de los líderes empresariales comprende que la fijación de precios del carbono es una de las mejores formas de combatir el cambio climático. También reconocen que sus negocios pueden prosperar incluso mientras trabajan para reducir las emisiones.

Los precios del carbono se perciben actualmente como demasiado bajos para apoyar una economía baja en carbono, de acuerdo con el criterio os sectores público y privado. El precio explícito de una tonelada de COen 2017 varía generalmente entre $ 1.19 y $ 118.93 dependiendo de la jurisdicción. Sin embargo, más del  75% de las emisiones tienen un precio inferior  a $11.89.

Si bien estos precios pueden considerarse bajos, están en un rango minimo aceptable para proyectos de conservación forestal y reforestación, de comunidades indígenas y campesinas. En 2016 cooperativas de productores colocaron bonos a precios de $6 – $8, como lo explicamos en el artículo:  “Productores de Nicaragua venden bonos de carbono al Mercado Voluntario en US$6 y US$8

Pero los precios del carbono están al alza. Muchos líderes empresariales se encuentran entre los partidarios más entusiastas de mejores precios del carbono. En octubre 2017, el Carbon Disclosure Project reveló que el número de compañías con planes para aplicar mecanismos internos de precios de carbono ha crecido a casi 1,400 a nivel mundial, en comparación con 150 en 2014. Esto incluye más de 100 de las compañías más grandes del mundo, con ingresos anuales totales de unos $ 7 billones. Royal DSM (liderado por uno de los autores) ha establecido un precio de carbono de 50 € (59 dólares) por tonelada, uniéndose a otras compañías mundiales como Michelin, Danone y General Motors en la aplicación de precios de carbono significativos para ” a prueba de futuro ” su negocio.

Unos 40 países, incluido Canadá, también están poniendo un precio a la contaminación por carbono, y más gobiernos planean implementar esquemas similares en breve. En 2015, China anunció planes para crear el sistema de fijación de precios de carbono más grande del mundo. Y a principios de este año, Ontario, Québec y California firmaron un acuerdo para crear el segundo mercado de carbono más grande del mundo.

Esta tendencia debe continuar, por razones ambientales y económicas. Un estudio realizado en mayo de 2017 por la Comisión de Alto Nivel sobre los Precios del Carbono, dirigido por dos de los principales economistas del mundo, Joseph E. Stiglitz y Nicholas Stern , descubrió que establecer un ” fuerte precio del carbono ” es esencial no solo para reducir las emisiones globales. sino también para mantener la innovación y el crecimiento.

* APRONAD está suscrita a la  Carbon Pricing  Leadership Coalition  (CPLC).   Hemos elaborado este artículo con informacion publicada por el CPLC (noviembre, 2017).

 

Las 50 compañías más influyentes en la definición de políticas climáticas y energéticas

diciembre 1, 2017

¿Cómo son de exigentes las políticas climáticas corporativas? ¿Qué empresas cuentan con estrategias sólidas dirigidas a impulsar la reducción de las emisiones y la contaminación y cuáles son más laxas en este sentido? El informe Corporate Carbon Policy Footprint (Huella de la política de carbono corporativa) del think tank británico Influence Map evalúa el comportamiento las compañías más influyentes del mundo en materia de política climática y energética. La investigación revela que la mayoría de ellas tiene mucho margen de mejora, pero también destaca que hay referentes que lo están haciendo realmente bien a escala nacional.

En la actualidad, la mayoría de empresas informa sobre el impacto ambiental de sus operaciones, incluso en casos en los que no están obligadas por ley. Sin embargo, cómo están diseñadas las políticas climáticas corporativas y qué peso tienen en las estructuras de las organizaciones puede resultar incluso más importante que las propias emisiones de gases de dióxido de carbono.

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Estimar el impacto que una firma tiene en el cambio climático basándose solo en sus emisiones de gases de efecto invernadero puede resultar un enfoque incompleto, según investigaciones recientes. En algunos casos, tiene un impacto igual o más importante si cabe la influencia que su discurso y política pública relacionada con el clima tiene en los gobiernos de todo el mundo.

Un nuevo análisis llevado a cabo por especialistas de InfluenceMap ha diseñado un método para cuantificar qué empresas están liderando o se oponen a la defensa de políticas que conducirían a una mayor descarbonización y, por ende, a menor contaminación.

El método consiste en medir tres factores principales para evaluar cómo las empresas actúan en el ámbito público. El primero analiza si la política y el comportamiento de una empresa están alineados con o en contra de los enfoques consistentes con el Acuerdo de París sobre cambio climático adoptado en diciembre de 2015.

El segundo indicador que se tiene en cuenta es la intensidad del esfuerzo que una compañía pone a la hora de apoyar sus posiciones. Y, por último, la tercera métrica supone que la influencia política sigue la escala económica y es una función de los ingresos, las ganancias, la capitalización de mercado y los activos propiedad de la empresa.

El resultado final combina toda esta información en un solo número, de modo que las compañías puedan compararse más fácilmente entre sí. Al realizar su investigación, los autores reunieron más de 30 000 «pruebas» relacionadas con 250 compañías y 50 asociaciones comerciales, incluidos registros de cabildeo, publicidad, relaciones públicas e investigación patrocinada.

De las 50 empresas con resultados más notorios, 35 se oponen activamente a la política climática y 15 la promueven activamente. Entre las primeras, se hallan firmas de la cadena de valor de los combustibles fósiles, grandes consumidores de energía y compañías de servicios energéticos con gran cantidad capacidad de generación con carbón. Algunos ejemplos son American Electric Power, ArcelorMittal, Basf, Bayer, BP, BMW, Chevron, Daimler, Dow Chemical, Duke Energy, ExxonMobil, Fiat Chrysler, Ford, Koch, Shell, Shouthern Company, Solvay y Valero Energy. Entre el segundo grupo con una agenda favorable a las energías renovables y la movilidad eléctrica, se encuentran firmantes de la iniciativa RE100, comprometidos con la compra y generación de un 100 % de su energía de fuentes renovables. Destacan en este grupo Apple, Coca-Cola, EDF, Enel, DSM, GlaxoSmithKline, Iberdrola, Ikea, National Grid, Nestlé, SSE, Tesla y Unilever.

Los autores señalan que el periodo desde la firma del Acuerdo de París ha sido testigo de una mayor actividad empresarial en los debates sobre políticas públicas sobre el clima. Además, prevén que esta tendencia continuará a medida que más grandes corporaciones de todo el mundo sirvan de ejemplo a los gobiernos en la búsqueda de un camino político ambicioso y consistente en materia climática para ayudarlos a alcanzar sus objetivos de descarbonización de manera rentable.

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Tomado de La Actualidad.

Reiteramos nuestra oferta de sumarnos a tareas ambientales del Gobierno

febrero 23, 2017

En septiembre de 2016, un grupo de abogados, agentes de bienes raíces, propietarios privados de tierras y comunidades indígenas se aproximaron a la Asociación para la Promoción de Nuevas Alternativas de Desarrollo (APRONAD) para que orientara un primer impulso dirigido a participar en el mercado de bonos de carbono, como mecanismo de compensación económica por sus tareas de conservación y manejo sostenible de los bosques.

El primer paso fue establecer el ámbito para una iniciativa de esta índole, de conformidad con los acuerdos y documentos de política internacional, en la lucha contra el cambio climático. En tal sentido, el Acuerdo de Marrakech (COP22), de noviembre de 2016 lanzó una convocatoria a todos los actores no estatales para que se unan en una acción y movilización inmediatas y ambiciosas (Véase: http://cop22.ma/wp-content/uploads/2016/11/marrakech_action_proclamation.pdf).

“Hacemos un llamamiento colectivo a todos los actores no estatales para que se unan a nosotros en una acción y movilización ambiciosas e inmediatas, basándonos en sus importantes logros, teniendo presentes las numerosas iniciativas y la Alianza de Marrakech para la Acción Global contra el Clima, lanzada en Marrakech”.

El Acuerdo de Marrakech igualmente convocó a la participación de Múltiples Actores Interesados no estatales, incluyendo entre otros a Financistas e Inversionistas (por ejemplo, propietarios de activos); Implementadores de Actividades (propietarios de proyectos, negocios, asociaciones de agricultores y de gestión de recursos naturales). Sociedad civil (Comunidades, ciudadanos y consumidores, ONGs, Comunidades Indígenas).

Atendiendo este llamado APRONAD realizó, en el periodo octubre-diciembre de 2016, 8 Seminarios – Talleres en los que participaron 404 propietarios de bosques primarios, en las Provincias de Chiriquí, Veraguas, Los Santos, Coclé, Panamá y Colón. El movimiento ha adquirido un carácter masivo en enero y febrero de 2017 al incorporarse el enfoque de Clima, Comunidad y Biodiversidad (CCB) en proyectos que se desarrollan en la Comunidad Arimae de las Tierras Colectivas Emberá Wounaan y en las comunidades rurales de Coclé, en convenio con FUNREGAAC.

Este proceso surgió espontáneamente y completamente al margen de cualquier influencia política, totalmente financiado por los propietarios de bosques y las organizaciones indigenas y rurales, sin que existiera ningun aporte gubernamental. Se decidió entonces propiciar un clima de colaboración constructiva con el Gobierno, pero para sopresa de todos, sociedad civil, propietarios, comunidades involucradas, la oferta de colaboración fue recibida con “dos piedras en la mano”:

miambienteQue un Gobierno rechace la oferta de apoyo por organizaciones de la sociedad civil, comunidades indigenas y rurales y sector privado, es un derecho que le asiste plenamente. Lo incorrecto es afirmar que tal ofrecimiento es falso,  En todo caso dicho rechazo no era necesario ilustrarlo con una imagen tan negativa.

Por otra parte, vincular la supuesta falsedad del apoyo, a una denuncia de Miambiente planteada en octubre de 2016, es injusto. Esa denuncia de Miambiente fue recogida y divulgada en nuestro blog, como se puede ver en este artículo: https://apronadpanama.wordpress.com/2016/10/12/estafadores-que-venden-oxigeno-llegan-a-panama/. En esa oportunidad llamamos a quienes conocieran de estas actividades ilícitas que las pusieran en conocimiento de Miambiente.

c5twpvlvcaencajA nuestros lectores adjuntamos el “Informe de la Jornada Nacional: “El Mercado Voluntario de Carbono (MVC) y la Protección de los Recursos Forestales”. El documento se puede descargar hacer click sobre la Portada siguiente. El lector podrá hacerse su propia opinión sobre la naturaleza del esfuerzo realizado.

Proyecto Carbono Forestal Panamá, Apronad
Inicios del Proyecto Voluntario de Carbono impulsado por Apronad, Panamá

La lección aprendida es que la situación en el país es tan pero tan conflictiva, que incluso quienes mostramos interés en apoyar la gestión del gobierno, recibimos “plomo” parejo y no de sus adversarios!.

En las próximas semanas estaremos solicitando una reunión con la Ministra de Ambiente para aclarar lo que, a nuestro juicio es un mal entendido. No perdemos la esperanza de alcanzar una relación mutuamente constructiva.

 

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