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Manejo de Residuos Sólidos y Cambio Climático

diciembre 8, 2017

Un informe reciente del Banco Mundial sobre gestión de residuos y cambio climático estima que los métodos actuales de gestión de residuos, específicamente las emisiones de los vertederos, representan casi el 5% del total de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero y el 12% de las emisiones mundiales de metano (CO4), un gas de efecto invernadero con un impacto de más de 20 veces al del dióxido de carbono (CO2).

En el ámbito mundial, casi el 70% de nuestros residuos sólidos se deposita en vertederos, mientras que un reducido 19% se recupera mediante compostaje o reciclaje y el 11% restante se convierte en energía mediante incineración u otras tecnologías de conversión de residuos en energía.

La generación de residuos sólidos urbanos en los países de América Latina y el Caribe alcanzó un volumen de casi 540.000 toneladas diarias y la expectativa es que, para 2050, la basura producida en la región llegue a las 671.000 toneladas diarias.

De acuerdo con los estudios realizados por APRONAD las quemas a cielo abierto en los vertederos, en las vías públicas y los patios de las casas, liberan cerca del 70% de las dioxinas y furanos en todo el territorio nacional. Estas sustancias son 5 millones de veces más tóxicas que el cianuro, son cancerígenas y pueden permanecer en el organismo humano hasta 40 años.

Además, las quemas a cielo abierto, son un factor clave para que Panamá no logre cumplir con las metas establecidas en los Objetivos para el Desarrollo Sostenible (ODS) y Convenios Internacionales como el Convenio de Estocolmo sobre los Contaminantes Orgánicos Persistentes (COPs).

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Incendio de vertedero Cerro Patacon, Ciudad Panama

en colores

Vertedero de Chitré, Panamá

Existen múltiples opciones tecnológicas para reducir las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) de los desechos post consumo. El compostaje puede eliminar las emisiones de gases de efecto invernadero de los vertederos y reducir los gases de efecto invernadero en general a partir de los desechos sólidos. Las quemas a cielo abierto son un factor clave

El material orgánico en un vertedero produce metano. Contrariamente, el compostaje es aeróbico, emite dióxido de carbono con un menor potencial de gas invernadero por átomo de carbono emitido. Esta emision de GEI se compensa porque el uso de compost en la agricultura aumenta la captura de carbono, disminuye la necesidad de riego hasta en un 70% y también reduce la necesidad de fertilizantes químicos.

La conversión de residuos a energía a través de la combustión es otra opción con potencial para la mitigación del cambio climático. Hay más de 800 de estas plantas en todo el mundo que producen electricidad y calefacción urbana para la comunidad mediante la incineración de desechos. Por ejemplo, Suiza, Japón, Francia, Alemania, Suecia y Dinamarca son países en los que el 50% o más de los residuos que no se reciclan se envían a un incinerador, reduciendo la cantidad que se desechan en los vertederos a un 4% del total de los residuos generados. Algunos de estos países han aprobado legislación para prohibir el futuro depósito en vertederos de residuos combustibles.

Organizaciones como Green Peace, se han opuesto a la conversión de los residuos sólidos en energía mediante su incineración, pues consideran correctamente que esta opción es igualmente contaminante, al liberar dioxinas y furanos al ambiente. El debate condujo a la propuesta a convertir únicamente el residuo post-reciclado, esto es, los residuos que quedan después de que se haya llevado a cabo todo el reciclado formal e informal posible.

La economía circular.
En Europa, se considera que este enfoque “lineal” de la economía de los residuos sólidos ha llegado a su fin: extracción (materias primas) – fabricación (procesamiento industrial)- utilización (comercialización y consumo) – eliminación (disposición final de los residuos sólidos). Se ha planteado el concepto de Economía Circular.

La Economía Circular es aquella en donde los residuos sólidos ya no van de la “cuna a la sepultura”, sino de la “cuna a la cuna“, de tal forma que la economía consiste en un ciclo continuo. Para lograrlo es necesario re-diseñar los productos, con el fin de que se adapten para el desmontaje y la readaptación. Se considera que: a) los materiales biológicos no son tóxicos y pueden compostarse fácilmente, y b)  los materiales técnicos –polímeros, aleaciones y otros materiales artificiales– deben ser diseñados para volver a utilizarse con una mínima energía y la máxima retención de la calidad. Se considera, en cambio, que el reciclaje, tal como se entiende habitualmente, provoca una reducción de la calidad y vuelve al proceso como materia prima en bruto.

EconomiaCircular

 

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Nueva amenaza ambiental para Panamá: incineradora de residuos

junio 7, 2015

Francisco Rivas Rivas.
apronad@gmail.com
https://www.facebook.com/apronadpanama/

Mientras que desde 1994 la Agencia de Protección Ambiental de EE.UU. (EPA, por sus siglas en inglés) anunció que los incineradores de residuos hospitalarios eran responsables de un 40% de la contaminación atmosférica por dioxinas de todo el país, clausurando el 99% de los incineradores de residuos hospitalarios.

Y en tanto la Organización Mundial de la Salud recomienda que no se incineren los residuos que contengan PVC; y el Convenio de Estocolmo, firmado por más de 150 países, incluidos muchos de nuestra región, insta a seguir las mejores prácticas ambientales y las mejores técnicas disponibles para reducir la cantidad de dioxinas generadas por la incineración, el Ministerio de Salud (MINSA) de Panamä se apresta a autorizar a URBALIA S.A., operador del Relleno Sanitario de Cerro Patacón para que ponga en marcha un incinerador de residuos sólidos. Por su parte, el Ministerio del Ambiente (MIAMBIENTE) guarda un completo silencio.

En declaraciones brindadas a la prensa, el Señor Juan Camilo Álvarez, Director de Proyectos de la empresa URBALIA S.A. informa que el Relleno Sanitario de Cerro Patacón recibe diariamente 2,300 a 2,400 toneladas de basura procedentes de los Distritos Capital de Panamá y San Miguelito. La concesión otorgada por el Estado panameño data de 2008, y considerando que el período de vigencia es por 15 años, significa que URBALIA S.A. estará a cargo del relleno sanitario hasta 2023.

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Para hacer frente a la operación del Relleno Sanitario, URBALIA S.A. cobra $11.53 por tonelada dispuesta. Esto significa ingresos brutos de $ 812,865.00 mensuales ($ 9, 754,380.00 al año). URBALIA no ha informado el costo por tonelada dispuesta, por lo cual no es posible estimar sus utilidades, pero su interés en permanecer como concesionario indicaría que se trata de un negocio rentable.

Sin embargo, en los últimos años, en un contexto caracterizado por grandes incendios en el Relleno, las cuales afectaron a la población de la capital, las autoridades gubernamentales han puesto en duda la capacidad de la empresa para administrar el Relleno y se ha planteado la posibilidad de rescindir el contrato de concesión.

Además, los estudios de impacto ambiental han demostrado que el Relleno Sanitario contamina el suelo, subsuelo y el río Cárdenas que desemboca en el Canal y produce cantidad de gas metano, gases contaminantes y de invernaderos.

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Para hacer frente a esta amenaza, URBALIA S.A. entregó a la Autoridad de Aseo Urbano y Domiciliario (AAUD) un plan de optimización del relleno y de ampliación de su vida útil. Se trata principalmente, de tres tipos de inversiones:

  1. La construcción y explotación de una planta de generación de energía eléctrica.
  2. Una Planta de Tratamiento de Lixiviados.
  3. Una Planta Incineradora para procesar 10/12 toneladas diarias de residuos hospitalarios.

La planta de generación de energía eléctrica.

Con relación a la planta de generación de energía eléctrica, la Autoridad Nacional de los Servicios Públicos (ASEP), mediante Resolución AN No.6050-Elec Panamá, de 2 de abril de 2013, otorgó a URBALIA S.A. licencia provisional por instalar una Planta “con una capacidad instalada de 10 MW”.

Sin embargo, hasta la fecha no se conoce ningún avance concreto del proyecto, salvo las declaraciones del Administrador de URBALIA S.A. el cual ha proporcionado la siguiente información:

  • El costo del proyecto se ha estimado (en sucesivas declaraciones) en 20, 30 y hasta 50 millones de dólares.
  • Se utilizarán motores generadores de 2.7 megas – tipo turbinas- que se encargarán de succionar el biogás del relleno sanitario para convertirlo en electricidad. La planta produciría 10 megavatios por hora (MWH), lo que se traduciría en 240 megas diarios (la demanda máxima que se da en el país está en 1,607 MW por día). Según los cálculos del administrador de URBALIA S.A. en febrero del 2016 la planta estaría lista para entrar en operaciones, generando anualmente 87,600 megavatios, suficiente en su opinión, para abastecer al menos a una sexta parte de la población del país.

Estas cifras no se corresponden con estudios previos realizados, especialmente, por expertos holandeses. El clima tropical lluvioso y el alto porcentaje de los residuos orgánicos reducen el valor calórico de la basura; además, la AAUD todavía confronta dificultades en la recogida y la población no practica la separación de los residuos.

Frente a estos cuestionamientos, los voceros de URBALIA S.A. empezaron a rebajar sus expectativas. En enero de 2014 Álvarez explicó “que usarán la electricidad en el relleno sanitario, aunque no descartó que puedan vender parte de la producción a la Empresa de Transmisión Eléctrica, S.A.” (véase http://impresa.prensa.com/panorama/Produciran-energia-Patacon_0_3838116196.html).

Planta de tratamiento de lixiviados.

La planta de tratamiento de lixiviados del relleno sanitario de cerro Patacón empezó operaciones el 26 de marzo de 2014, con el fin de cumplir con el Decreto Ejecutivo No. 275 de 2004, que aprueba las normas de rellenos sanitarios con capacidad mayor a 300 toneladas métricas. Juan Camilo Álvarez, director de Proyectos de Urbalia, señaló que en esta planta se producirán 300 metros cúbicos diarios de aguas tratadas que serán utilizadas para lavar camiones, riego de vías, etc.

Juan Camilo Álvarez, director de proyectos de Urbalia, informó que esta planta será capaz de tratar 200 metros cúbicos de lixiviados en verano y hasta 350 metros cúbicos durante la temporada lluviosa por día.  La inversión de este proyecto, según URBALIA S.A. es de $4.5 millones.

La Planta Incineradora de Residuos Hospitalarios.

URBALIA S.A. está a la espera de que el Ministerio de Salud (MINSA) autorice la puesta en operación del horno incinerador de los desechos hospitalarios. De acuerdo con Fausto Galeano, director de operaciones del incinerador, la planta está calibrada y lista para arrancar con las quemas en un horario de 24 horas, seis días a la semana, con capacidad para 400 kilos por hora (9.6 ton/día). Afirma que no incidirá en el ambiente porque la emisión de humo procedente del incinerador, pasará por 72 filtros en mangas de 2 metros de altura que se encargan de “purificar” los residuos hospitalarios.

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El MINSA no ha autorizado la operación de la Planta por tres razones principales:

  1. El principal usuario de la Planta será el propio MINSA, pues por ley es el encargado de la recolección y disposición final de los residuos hospitalarios peligrosos. Cuál será la tasa que establecerá URBALIA S.A. por tonelada dispuesta en la Planta incineradora?. Esta no es una negociación sencilla.
  2. Como ocurre con todas las propuestas de URBALIA S.A., la sociedad civil no tiene acceso a información ni ha sido consultada. Distintas organizaciones y científicos se han mostrado críticos a la incineración como método de eliminación de los residuos en general, y más aún si son peligrosos. Es posible que las críticas arrecien una vez se ponga en operación la planta.
  3. La Asamblea Nacional de Panamá ratificó el Convenio de Estocolmo mediante Ley 3 de 20 de enero de 2003. El 8.52% de las fuentes de liberación de dioxinas y furanos corresponde a la incineración de desechos, y el compromiso del gobierno panameño, a través del MINSA, es reducir estas liberaciones, para cumplir con las metas establecidas en el Plan de Implementación del Convenio de Estocolmo. La incineradora de Cerro Patacón va en la dirección contraria.

Las tres iniciativas de URBALIA S.A. que hemos comentado, parecen ser medidas paliativas para evitar la rescisión del contrato de concesión, por parte del Gobierno de Panamá.

El 7 de junio de 2015, con el título de “Concesión de Patacón, en la mira” (http://www.prensa.com/sociedad/Concesion-Pataconen-mira_0_4210828999.html), el periódico La Prensa informó lo siguiente:

“El Gobierno tiene en la mira la concesión otorgada a la empresa Urbalia Panamá para administrar el relleno sanitario de cerro Patacón. ¿La razón? Las anomalías reportadas en los últimos años en la gestión y manejo de los desechos. De hecho, en 2013 se registró un incendio en el sitio que tardó semanas en ser controlado y generó contaminación.

Eladio Guardia, administrador de la Autoridad de Aseo Urbano y Domiciliario (AAUD), informó de que contratan una consultoría con la española Ineco, por $3 millones, para que haga una evaluación del relleno sanitario”.

El manejo de los residuos en los establecimientos de salud.

El Ministerio de Salud (MINSA) de Panamá, carece de una estrategia para el manejo adecuado de los residuos generados en los establecimientos de salud. La Red Global para Hospitales Verdes y Saludables (http://hospitalesporlasaludambiental.net/) ha elaborado una Agenda Global, la cual se plantea como Objetivo 3 “Reducir, tratar y disponer de manera segura los residuos de establecimientos de salud”,  planteandose la reducción del volumen y la toxicidad de los residuos producidos por el sector de la salud, implementando al mismo tiempo las opciones ecológicamente más sensatas de gestión y disposición de residuos.

La Red ha establecido que:

“La incineración de residuos médicos genera diversos gases y compuestos peligrosos, entre ellos, ácido clorhídrico, dioxinas y furanos, y metales tóxicos: plomo, cadmio y mercurio. La disposición de residuos sólidos produce emisiones de gases de efecto invernadero, incluido el metano, un gas de efecto invernadero veintiuna veces más potente que el dióxido de carbono”.

Salud sin Daño (véase   https://saludsindanio.org/americalatina/temas/alternativas-incineracion) informa que:

En los últimos 20 años, en EE.UU. se clausuró el 99% de los incineradores de residuos hospitalarios, de los 6.000 que operaban en 1988 quedaron menos de 60 a fines de 2008. Irlanda, por su parte, en 2003 ya no incineraba residuos hospitalarios.

El caso de Filipinas demuestra que es posible erradicar por completo la incineración. En las ciudades, los residuos infecciosos se manejan con autoclaves o microondas en establecimientos centralizados; en 2004, SSD trabajó con el Departamento de Salud de Filipinas ayudándoles a comprobar que era posible gestionar los residuos de un programa nacional de vacunación sin recurrir a la quema a cielo abierto o a la incineración.

La incineradora de Cerro Patacón utiliza un enfoque de “final de tubo”, dejando de lado una estrategia integral para su manejo. Al respecto la Red Global para Hospitales Verdes y Saludables ha sugerido las siguientes acciones concretas:

  1. Implementar procedimientos de compras que sean ecológicamente preferibles y que eviten materiales tóxicos, como el mercurio, el PVC y los productos descartables innecesarios.
  2. Crear una comisión de gestión de residuos y asignar a la gestión de residuos un presupuesto específico.
  3. Implementar un programa amplio de reducción de residuos, que incluya la medida de evitar, cuando sea posible, el uso de medicamentos inyectables cuando los tratamientos por vía oral tengan la misma eficacia.
  4. Separar los residuos en origen y comenzar a reciclar los residuos no peligrosos.
  5. Implementar un programa de capacitación amplio sobre gestión de residuos que incluya el tema de las inyecciones seguras, así como el de la manipulación segura de objetos cortantes y de otras categorías de residuos.
  6. Procurar que las personas que manipulan residuos estén capacitadas, vacunadas y cuenten con equipo de protección personal.
  7. Introducir tecnología de tratamiento de residuos que no implique la incineración, para garantizar que los residuos que no se puedan evitar se traten y dispongan de manera segura, económica y ambientalmente sustentable.
  8. Propugnar que las autoridades públicas construyan y administren vertederos seguros para la gestión de residuos no reciclables después de su tratamiento.
  9. Apoyar y participar en la elaboración e implementación de políticas de “basura cero” que reduzcan en una proporción signifi cativa la cantidad de residuos generados en los niveles hospitalario, municipal y nacional.

Por su parte Salud sin Daño sugiere como tecnologías alternativas de uso más frecuente los autoclaves y microondas que usan altas temperaturas para matar los microorganismos presentes en los residuos, para luego disponerlos junto con los residuos sólidos urbanos comunes. Esta organización ha publicado un inventario de proveedores de tecnologías alternativas de todo el mundo, identificando 113 empresas que abastecen a sesenta países (ver: .https://saludsindanio.org/sites/default/files/documents-files/2046/For_Proper_Disposal.pdf).

 

Panamá: por la ruta de las incineradoras de basuras

abril 12, 2010

Francisco Rivas Ríos.
apronad@gmail.com
https://www.facebook.com/apronadpanama/

Voceros del Gobierno de Panamá han informado que una Comisión de Alto Nivel prepara un proyecto para instalar en el país una “Red” de incineradores en el territorio nacional, como alternativa para la disposición final de los residuos sólidos. El anuncio se produce, en momentos en que el país se encuentra virtualmente inundado de basuras, configurando una situación crítica para la salud de la población.

Este artículo pretende poner en perspectiva, la solución ofrecida por las autoridades gubernamentales panameñas.

La incineración de residuos sólidos.

Las técnicas de tratamiento térmico de residuos se dividen en dos grandes categorías: 1) aquellas en las que los residuos se queman en presencia de oxígeno, es decir, las técnicas de incineración; y 2) aquéllas en las que los residuos los residuos se someten a altas temperaturas en ausencia de o con poco oxígeno, de modo que no hay combustión directa, es decir, las técnicas de pirólisis (a veces denominada termólisis) y la gasificación.

La técnica de incineración fue necesaria en los países con alta densidad demográfica y que carecen de terrenos apropiados para los rellenos sanitarios. Además, en la medida que avanzó la industrialización la composición física de los residuos varió, aumentando el porcentaje de los materiales combustibles. La incineración permite destruir casi totalmente los COPs y los gérmenes patógenos, siempre y cuando se cumplan con las 3 Ts para una buena combustión: Temperatura, Tiempo y Turbulencia en presencia de suficiente oxígeno.

En años recientes se han desarrollado nuevos métodos para la combustión de residuos sólidos municipales. Inicialmente las basuras se compactan o muelen y luego se incineran en una planta especialmente diseñada. El primer paso del proceso consiste en realizar una desgasificación a temperaturas más bajas y con bajos o cero niveles de oxígeno (pirolisis). En un segundo paso, las  altas temperaturas permiten la vitrification de los residuos de la combustión y ofrece alguno las posibilidades de la destrucción controlada de la basura contaminada con los productos químicos enumerados en el anexo C del Convenio de Estocolmo.

Desde hace 10 años distintas empresas han intentado formalizar sin éxito contratos con Municipios de Panamá, para el establecimiento de plantas incineradoras. Las ofertas mas recientes consisten en la instalación de Cámaras de Conversión por Plasma (CCP), utilizando la tecnología del “arco de plasma”.

De acuerdo con la información proporcionada por una de estas empresas, en las CCP el gas que se usa para producir el Plasma es aire tomado de la atmósfera. Se hace pasar el aire través de un campo eléctrico para ionizarlo y llevarlo al “estado de Plasma”, el cual conduce electricidad. La intensidad del Plasma alienta y separa las uniones moleculares (“disociación molecular”), y reduce todas las moléculas a los átomos que las componen. Los átomos que se disocian en estado sólido alcanzan reducción volumétrica de hasta 600 a 1. Los átomos que se disocian en gas se incorporan al Gas de Síntesis al que denominan Gas Convertido por Plasma (GCP).  A continuación que ilustra el proceso de la Cámara.

Pros y contra de la tecnología de incineración

Quienes promueven esta tecnología afirman que la Cámara:

  • Puede procesar PCB’s y otros materiales altamente contaminantes, sin necesidad de hacer separación.
  • Procesar neumáticos usados obteniendo altos rendimientos energéticos.
  • Procesar simultáneamente desechos médicos (RPBI’s) y medicamentos obsoletos.

La viabilidad económica de esta alternativa se presenta de la siguiente forma:

Independientemente de las críticas a esta alternativa, no es menos cierto que una planta de esta índole podría resolver el problema de no contar en el país con una tecnología adecuada para la eliminación de los residuos de PCB, DDT, Lindano y otros plaguicidas obsoletos y peligrosos. Anteriormente afirmamos que la completa eliminación de los residuos de PCB inventariados (84,261 kg aceite dieléctrico y 105,065 Kg de carcachas = 189,326 kg),  tendría un costo ponderado de entre $USA 870, 900 a  1,230,619. Y que 316,658 Lbs. de DDT, Lindano y plaguicidas obsoletos contaminados con DDT, identificados por el Inventario Nacional de Plaguicidas COPs, requeriría de una inversión aproximada de $USA 1,345,796, para ser eliminados fuera del país.

Los partidarios de esta tecnología de última generación (que ellos alegan no es incineración), enumeran estas ventajas:

  • Un horno a plasma es un “devora todo” ya que fue originalmente diseñado para la destrucción de materiales tóxicos, armamentos químicos, asbestos, etc. Eso abre la posibilidad de reciclar los RSU ya vertidos (compatibilidad con 3R).
  • Las instalaciones de tecnología de plasma no tienen chimeneas altas ni se parecen a un basurero. La totalidad del proceso está circunscrito dentro un edificio agradable a la vista.
  • Generación eléctrica entre 80MW y 160MW (2000 ton/día, depende de composición de los residuos).
  • No hay cenizas, se acaba con el vertedero y con la contaminación de suelo y aguas.
  • Emisiones al aire aproximadamente 10 veces menos que las incineradoras aunque los metales volátiles necesitan tratamiento adicional.
  • Dioxinas <0,01ng/Nm3-TEQ (25/ton/dia MSW, Yoshii, Japón desde 1999), 100 veces menos que las incineradoras.
  • CO2 por MW <50% de las incineradoras (cumplimiento del protocolo Kyoto).
  • Generación de hasta 40.000m3 por día de agua pura usando la tecnología MED.
  • En horas de poca demanda eléctrica se pueden producir syngas, etanol, metanol, o hidrógeno, en grandes cantidades. Etanol se añade a la gasolina para reducir las emisiones al aire por el parque automotor.
  • Es una operación estética, limpia, no hay malos olores.
  • Es una tecnología emergente, hay varios modos de financiación que no se ofrecen a las incineradoras. Hay pólizas de seguro para eliminar los riesgos.

Greenpeace y GAIA[i] por su parte, consideran que las tecnologías de gasificación, pirólisis y plasma calientan los materiales residuales a altas temperaturas, creando residuos gaseosos, sólidos y líquidos; los gases luego se someten a combustión, un proceso que emite contaminantes peligrosos.

Afirman que la Unión Europea considera a estas tecnologías como “incineración”, y que las mismas están siendo consideradas en EEUU para el tratamiento de residuos hospitalarios, urbanos y peligrosos, “lo cual podría revertir décadas de avances en la prevención de la contaminación, la prevención de la generación de residuos y el reciclaje”  Es decir para Greenpeace y otros expertos, las tecnologías de gasificación, pirólisis y plasma son técnicas de incineración de nueva generación.

Se han formulado las siguientes críticas:

a)       Algunas compañías sostienen que estas tecnologías son “libres de contaminación” o tienen “cero emisiones”, pero se ha demostrado repetidamente que estas declaraciones no son ciertas. Desde 2003 numerosas propuestas de instalación de plantas de tratamiento de residuos que pretendían utilizar tecnologías de arco de plasma, pirólisis, craqueo catalítico y gasificación no lograron obtener la licencia final para operar debido a que lo que las empresas declaraban no correspondía con la evaluación pública y gubernamental. Las empresas que usan o promocionan estas tecnologías sostienen que no son incineradores, ignorando el hecho que los gases tóxicos creados por el calentamiento de residuos son, de hecho, sometidos a combustión-incineración.

b)      Estas tecnologías requieren una alta cantidad de energía para operar, y de hecho algunas plantas han consumido más energía en sus operaciones que la que podían producir. Como en el caso de los clásicos incineradores y rellenos, el ahorro de energía que implica la prevención de la generación de basura y el reciclaje es probablemente mayor que la cantidad de energía que producen estas plantas de tratamiento y disposición.

c)       La viabilidad financiera y técnica de estos incineradores es cuestionable. La única planta de tratamiento de residuos hospitalarios en EEUU que utiliza arco de plasma (Hawaii Vitrification Facility operada por Asia Pacific Environmental Technologies) ha tenido serios y repetidos problemas operativos, y también varias violaciones a los permisos. Una planta de gasificación de RSU más grande (Thermoselect, ubicada en Alemania) cerró tras haber operado solo unos pocos años con crónicos problemas técnicos y pérdidas de US$500 millones.

d)      Si bien parece que la gasificación y la incineración reducen bastante el volumen de la basura, en realidad ninguna tecnología puede hacer desaparecer nada. La materia no puede ser creada ni destruida, solo transformada. El gas, el humo, los residuos líquidos y sólidos que emite una planta contendrán la misma materia que los materiales sólidos que ingresan en la planta. La materia en forma de gas y partículas saldrá por la chimenea, las cenizas tóxicas y los residuos sólidos deberán ir a un relleno, y los residuos líquidos también tendrán que ser manejados.

La incineración de vieja generación, por su parte, ha sido evaluada desfavorablemente por varias razones. Un primer argumento es que la incineración se contrapone a las Mejores Prácticas Ambientales (MPA),  pues reduce el incentivo a los gobiernos a invertir en programas de reciclaje o en cualquier otra MPA, encerrando a la comunidad en el sistema, durante el tiempo que se termine de pagar la enorme inversión realizada para instalar el incinerador. Por consiguiente, los incineradores actúan contra la responsabilidad del consumidor y del productor en la minimización de la generación de residuos. De algún modo legitiman la generación de residuos (el representante de una empresa incineradora en Panamá reconoció que a mayor generación de residuos mayor rentabilidad).

Otros argumentos cuestionan la rentabilidad de los subproductos. La generación de electricidad, por ejemplo, es muy costosa (de 2 a 4 veces más que la energía convencional) y  también implica la quema de combustibles fósiles en la forma de plásticos; un producto hecho a base de petróleo y que tiene alto valor calorífico. Para recuperar energía de una corriente de residuos de forma eficiente se requieren residuos con alto valor calorífico. Esto significa que para recuperar energía se necesitan residuos como el plástico y también combustibles. Por ende, no es del todo cierto que la energía que se extrae de los residuos sea energía renovable.

Por otra parte, las comunidades con incineradores necesitan, de cualquier modo, rellenos para verter cenizas y residuos no incinerables. Las cenizas pueden representar en peso alrededor del 25% de la producción de un incinerador, y deben ser vertidas en rellenos, por consiguiente, la incineración necesita obligatoriamente estar acompañada de rellenos sanitarios. Finalmente, existen dos tipos de desechos no incinerables: materiales voluminosos que no caben en el incinerador, y residuos recolectados que no pueden ser quemados cuando el incinerador está parado por mantenimiento de rutina programado o no. Estos materiales generalmente necesitan ser vertidos en los rellenos sanitarios.

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) ha agregado otras consideraciones:

  • Se necesitan técnicos bien calificados, que son escasos en el ámbito de las comunidades latinoamericanas.
  • Su operación y mantenimiento son complejos y presentan muchos problemas.
  • No es flexible cuando se requiere incinerar grandes cantidades adicionales.
  • Se requiere combustible auxiliar a causa del alto contenido de humedad, lo que se traduce en un bajo poder calorífico para los residuos sólidos de la Región; esto aumenta considerablemente los costos de tratamiento.
  • Se requieren equipos de control para evitar la contaminación del aire, ya que ningún incinerador deja de emitir contaminantes.

Un comentario final. Como se observa en la Tabla de Costos/Ingresos la empresa omitió proporcionar información sobre el ítem “Cuotas por disposición”, indicando que está pendiente de consideración. Se trata de una omisión crítica, pues se refiere ni mas ni menos, al costo para los usuarios domiciliarios, comerciales e industriales, por tonelada tratada  en la Planta de Conversión de Plasma.

Este tema es sumamente delicado, pues la forma en que las empresas promocionan sus plantas consiste en afirmar que sus ganancias se obtienen del material procesado, sin costo alguno para los municipios, incluso con un beneficio económico (en algunos casos incluso ofrecen donar equipo de recoleccion a los municipios).

Lo cierto es que en sus estructuras de costos está incluido el precio por tonelada ingresada a la Planta, pero generalmente este dato se mantiene como una informacion “confidencial”, por el impacto  que tendrá inexorablemente en la tasa de aseo y las repercusiones negativas en la opinion pública.

La Planta incineradora, por otra parte, requiere de economía de escala. Se estima que 2,000 toneladas/dia son requeridas en consideracion a su capacidad instalada y la relacion costo/beneficio. Pero el Distrito Capital de Panama está generando no más de 1,200 ton/dia y todo el país dificilmente produce 4,500 ton/dia. Esto obligaría a trasladar los RSU de  grupos de municipios a una sola Planta con dos situaciones previsibles: a) dificultades para estructurar en el corto plazo un sistema de recolección y transporte intermunicipal, considerando el colpso actual del sistema; y b) dificultades de los municipios para sufragar tasas por tratamiento final de los residuos, por carencias financieras, considerando la imposibilidad de incrementar de manera sustancial la tasa de aseo a los usuarios o de realizar un cobro efectivo, por la generalizada cultura del “no pago”. Queda la posibilidad, obviamente, que el estado panameño termine subsidiando a la empresa propietaria de la planta incineradora.


[i] Greenaction for Health and Environmental Justice/ Alianza Global para Alternativas a la Incineración (GAIA), Incineradores disfrazados. Estudios de caso sobre el funcionamiento de las tecnologías de gasificación, pirólisis y plasma en Europa, Asia y Estados Unidos, abril de 2006, disponible en: http://www.greenaction.org/incinerators/documents/IncineradoresDisfrazadosestudiosdecaso.pdf

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