Panamá: por la ruta de las incineradoras de basuras

abril 12, 2010

Voceros del Gobierno de Panamá han informado que una Comisión de Alto Nivel prepara un proyecto para instalar en el país una “Red” de incineradores en el territorio nacional, como alternativa para la disposición final de los residuos sólidos. El anuncio se produce, en momentos en que el país se encuentra virtualmente inundado de basuras, configurando una situación crítica para la salud de la población.

Este artículo pretende poner en perspectiva, la solución ofrecida por las autoridades gubernamentales panameñas.

La incineración de residuos sólidos.

Las técnicas de tratamiento térmico de residuos se dividen en dos grandes categorías: 1) aquellas en las que los residuos se queman en presencia de oxígeno, es decir, las técnicas de incineración; y 2) aquéllas en las que los residuos los residuos se someten a altas temperaturas en ausencia de o con poco oxígeno, de modo que no hay combustión directa, es decir, las técnicas de pirólisis (a veces denominada termólisis) y la gasificación.

La técnica de incineración fue necesaria en los países con alta densidad demográfica y que carecen de terrenos apropiados para los rellenos sanitarios. Además, en la medida que avanzó la industrialización la composición física de los residuos varió, aumentando el porcentaje de los materiales combustibles. La incineración permite destruir casi totalmente los COPs y los gérmenes patógenos, siempre y cuando se cumplan con las 3 Ts para una buena combustión: Temperatura, Tiempo y Turbulencia en presencia de suficiente oxígeno.

En años recientes se han desarrollado nuevos métodos para la combustión de residuos sólidos municipales. Inicialmente las basuras se compactan o muelen y luego se incineran en una planta especialmente diseñada. El primer paso del proceso consiste en realizar una desgasificación a temperaturas más bajas y con bajos o cero niveles de oxígeno (pirolisis). En un segundo paso, las  altas temperaturas permiten la vitrification de los residuos de la combustión y ofrece alguno las posibilidades de la destrucción controlada de la basura contaminada con los productos químicos enumerados en el anexo C del Convenio de Estocolmo.

Desde hace 10 años distintas empresas han intentado formalizar sin éxito contratos con Municipios de Panamá, para el establecimiento de plantas incineradoras. Las ofertas mas recientes consisten en la instalación de Cámaras de Conversión por Plasma (CCP), utilizando la tecnología del “arco de plasma”.

De acuerdo con la información proporcionada por una de estas empresas, en las CCP el gas que se usa para producir el Plasma es aire tomado de la atmósfera. Se hace pasar el aire través de un campo eléctrico para ionizarlo y llevarlo al “estado de Plasma”, el cual conduce electricidad. La intensidad del Plasma alienta y separa las uniones moleculares (“disociación molecular”), y reduce todas las moléculas a los átomos que las componen. Los átomos que se disocian en estado sólido alcanzan reducción volumétrica de hasta 600 a 1. Los átomos que se disocian en gas se incorporan al Gas de Síntesis al que denominan Gas Convertido por Plasma (GCP).  A continuación que ilustra el proceso de la Cámara.

Pros y contra de la tecnología de incineración

Quienes promueven esta tecnología afirman que la Cámara:

  • Puede procesar PCB’s y otros materiales altamente contaminantes, sin necesidad de hacer separación.
  • Procesar neumáticos usados obteniendo altos rendimientos energéticos.
  • Procesar simultáneamente desechos médicos (RPBI’s) y medicamentos obsoletos.

La viabilidad económica de esta alternativa se presenta de la siguiente forma:

Independientemente de las críticas a esta alternativa, no es menos cierto que una planta de esta índole podría resolver el problema de no contar en el país con una tecnología adecuada para la eliminación de los residuos de PCB, DDT, Lindano y otros plaguicidas obsoletos y peligrosos. Anteriormente afirmamos que la completa eliminación de los residuos de PCB inventariados (84,261 kg aceite dieléctrico y 105,065 Kg de carcachas = 189,326 kg),  tendría un costo ponderado de entre $USA 870, 900 a  1,230,619. Y que 316,658 Lbs. de DDT, Lindano y plaguicidas obsoletos contaminados con DDT, identificados por el Inventario Nacional de Plaguicidas COPs, requeriría de una inversión aproximada de $USA 1,345,796, para ser eliminados fuera del país.

Los partidarios de esta tecnología de última generación (que ellos alegan no es incineración), enumeran estas ventajas:

  • Un horno a plasma es un “devora todo” ya que fue originalmente diseñado para la destrucción de materiales tóxicos, armamentos químicos, asbestos, etc. Eso abre la posibilidad de reciclar los RSU ya vertidos (compatibilidad con 3R).
  • Las instalaciones de tecnología de plasma no tienen chimeneas altas ni se parecen a un basurero. La totalidad del proceso está circunscrito dentro un edificio agradable a la vista.
  • Generación eléctrica entre 80MW y 160MW (2000 ton/día, depende de composición de los residuos).
  • No hay cenizas, se acaba con el vertedero y con la contaminación de suelo y aguas.
  • Emisiones al aire aproximadamente 10 veces menos que las incineradoras aunque los metales volátiles necesitan tratamiento adicional.
  • Dioxinas <0,01ng/Nm3-TEQ (25/ton/dia MSW, Yoshii, Japón desde 1999), 100 veces menos que las incineradoras.
  • CO2 por MW <50% de las incineradoras (cumplimiento del protocolo Kyoto).
  • Generación de hasta 40.000m3 por día de agua pura usando la tecnología MED.
  • En horas de poca demanda eléctrica se pueden producir syngas, etanol, metanol, o hidrógeno, en grandes cantidades. Etanol se añade a la gasolina para reducir las emisiones al aire por el parque automotor.
  • Es una operación estética, limpia, no hay malos olores.
  • Es una tecnología emergente, hay varios modos de financiación que no se ofrecen a las incineradoras. Hay pólizas de seguro para eliminar los riesgos.

Greenpeace y GAIA[i] por su parte, consideran que las tecnologías de gasificación, pirólisis y plasma calientan los materiales residuales a altas temperaturas, creando residuos gaseosos, sólidos y líquidos; los gases luego se someten a combustión, un proceso que emite contaminantes peligrosos.

Afirman que la Unión Europea considera a estas tecnologías como “incineración”, y que las mismas están siendo consideradas en EEUU para el tratamiento de residuos hospitalarios, urbanos y peligrosos, “lo cual podría revertir décadas de avances en la prevención de la contaminación, la prevención de la generación de residuos y el reciclaje”  Es decir para Greenpeace y otros expertos, las tecnologías de gasificación, pirólisis y plasma son técnicas de incineración de nueva generación.

Se han formulado las siguientes críticas:

a)       Algunas compañías sostienen que estas tecnologías son “libres de contaminación” o tienen “cero emisiones”, pero se ha demostrado repetidamente que estas declaraciones no son ciertas. Desde 2003 numerosas propuestas de instalación de plantas de tratamiento de residuos que pretendían utilizar tecnologías de arco de plasma, pirólisis, craqueo catalítico y gasificación no lograron obtener la licencia final para operar debido a que lo que las empresas declaraban no correspondía con la evaluación pública y gubernamental. Las empresas que usan o promocionan estas tecnologías sostienen que no son incineradores, ignorando el hecho que los gases tóxicos creados por el calentamiento de residuos son, de hecho, sometidos a combustión-incineración.

b)      Estas tecnologías requieren una alta cantidad de energía para operar, y de hecho algunas plantas han consumido más energía en sus operaciones que la que podían producir. Como en el caso de los clásicos incineradores y rellenos, el ahorro de energía que implica la prevención de la generación de basura y el reciclaje es probablemente mayor que la cantidad de energía que producen estas plantas de tratamiento y disposición.

c)       La viabilidad financiera y técnica de estos incineradores es cuestionable. La única planta de tratamiento de residuos hospitalarios en EEUU que utiliza arco de plasma (Hawaii Vitrification Facility operada por Asia Pacific Environmental Technologies) ha tenido serios y repetidos problemas operativos, y también varias violaciones a los permisos. Una planta de gasificación de RSU más grande (Thermoselect, ubicada en Alemania) cerró tras haber operado solo unos pocos años con crónicos problemas técnicos y pérdidas de US$500 millones.

d)      Si bien parece que la gasificación y la incineración reducen bastante el volumen de la basura, en realidad ninguna tecnología puede hacer desaparecer nada. La materia no puede ser creada ni destruida, solo transformada. El gas, el humo, los residuos líquidos y sólidos que emite una planta contendrán la misma materia que los materiales sólidos que ingresan en la planta. La materia en forma de gas y partículas saldrá por la chimenea, las cenizas tóxicas y los residuos sólidos deberán ir a un relleno, y los residuos líquidos también tendrán que ser manejados.

La incineración de vieja generación, por su parte, ha sido evaluada desfavorablemente por varias razones. Un primer argumento es que la incineración se contrapone a las Mejores Prácticas Ambientales (MPA),  pues reduce el incentivo a los gobiernos a invertir en programas de reciclaje o en cualquier otra MPA, encerrando a la comunidad en el sistema, durante el tiempo que se termine de pagar la enorme inversión realizada para instalar el incinerador. Por consiguiente, los incineradores actúan contra la responsabilidad del consumidor y del productor en la minimización de la generación de residuos. De algún modo legitiman la generación de residuos (el representante de una empresa incineradora en Panamá reconoció que a mayor generación de residuos mayor rentabilidad).

Otros argumentos cuestionan la rentabilidad de los subproductos. La generación de electricidad, por ejemplo, es muy costosa (de 2 a 4 veces más que la energía convencional) y  también implica la quema de combustibles fósiles en la forma de plásticos; un producto hecho a base de petróleo y que tiene alto valor calorífico. Para recuperar energía de una corriente de residuos de forma eficiente se requieren residuos con alto valor calorífico. Esto significa que para recuperar energía se necesitan residuos como el plástico y también combustibles. Por ende, no es del todo cierto que la energía que se extrae de los residuos sea energía renovable.

Por otra parte, las comunidades con incineradores necesitan, de cualquier modo, rellenos para verter cenizas y residuos no incinerables. Las cenizas pueden representar en peso alrededor del 25% de la producción de un incinerador, y deben ser vertidas en rellenos, por consiguiente, la incineración necesita obligatoriamente estar acompañada de rellenos sanitarios. Finalmente, existen dos tipos de desechos no incinerables: materiales voluminosos que no caben en el incinerador, y residuos recolectados que no pueden ser quemados cuando el incinerador está parado por mantenimiento de rutina programado o no. Estos materiales generalmente necesitan ser vertidos en los rellenos sanitarios.

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) ha agregado otras consideraciones:

  • Se necesitan técnicos bien calificados, que son escasos en el ámbito de las comunidades latinoamericanas.
  • Su operación y mantenimiento son complejos y presentan muchos problemas.
  • No es flexible cuando se requiere incinerar grandes cantidades adicionales.
  • Se requiere combustible auxiliar a causa del alto contenido de humedad, lo que se traduce en un bajo poder calorífico para los residuos sólidos de la Región; esto aumenta considerablemente los costos de tratamiento.
  • Se requieren equipos de control para evitar la contaminación del aire, ya que ningún incinerador deja de emitir contaminantes.

Un comentario final. Como se observa en la Tabla de Costos/Ingresos la empresa omitió proporcionar información sobre el ítem “Cuotas por disposición”, indicando que está pendiente de consideración. Se trata de una omisión crítica, pues se refiere ni mas ni menos, al costo para los usuarios domiciliarios, comerciales e industriales, por tonelada tratada  en la Planta de Conversión de Plasma.

Este tema es sumamente delicado, pues la forma en que las empresas promocionan sus plantas consiste en afirmar que sus ganancias se obtienen del material procesado, sin costo alguno para los municipios, incluso con un beneficio económico (en algunos casos incluso ofrecen donar equipo de recoleccion a los municipios).

Lo cierto es que en sus estructuras de costos está incluido el precio por tonelada ingresada a la Planta, pero generalmente este dato se mantiene como una informacion “confidencial”, por el impacto  que tendrá inexorablemente en la tasa de aseo y las repercusiones negativas en la opinion pública.

La Planta incineradora, por otra parte, requiere de economía de escala. Se estima que 2,000 toneladas/dia son requeridas en consideracion a su capacidad instalada y la relacion costo/beneficio. Pero el Distrito Capital de Panama está generando no más de 1,200 ton/dia y todo el país dificilmente produce 4,500 ton/dia. Esto obligaría a trasladar los RSU de  grupos de municipios a una sola Planta con dos situaciones previsibles: a) dificultades para estructurar en el corto plazo un sistema de recolección y transporte intermunicipal, considerando el colpso actual del sistema; y b) dificultades de los municipios para sufragar tasas por tratamiento final de los residuos, por carencias financieras, considerando la imposibilidad de incrementar de manera sustancial la tasa de aseo a los usuarios o de realizar un cobro efectivo, por la generalizada cultura del “no pago”. Queda la posibilidad, obviamente, que el estado panameño termine subsidiando a la empresa propietaria de la planta incineradora.


[i] Greenaction for Health and Environmental Justice/ Alianza Global para Alternativas a la Incineración (GAIA), Incineradores disfrazados. Estudios de caso sobre el funcionamiento de las tecnologías de gasificación, pirólisis y plasma en Europa, Asia y Estados Unidos, abril de 2006, disponible en: http://www.greenaction.org/incinerators/documents/IncineradoresDisfrazadosestudiosdecaso.pdf

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6 comentarios hacia “Panamá: por la ruta de las incineradoras de basuras”


  1. Me guataría poder sustentar nuestra avanzada tecnología y responder las falencias planteadas en el escrito en mi correo o cel 310 846 4434
    Colombia

    • Leonardo Porras Dice:

      necesito informacion sobre las maquinas de plasma. SUs capacidades y los costos de las mismas, costos de instalacion y manteniemiento y tambien la vida util de las mismas. Tenemos un proyecto para el tratamiento de residuos sólidos en el oro, secesitamos saber que tipo de residuos procesa.
      Gracias

  2. SOFIA HERRERA Dice:

    Estimados: quisiera me orientaran, donde puedo conseguir un listado de las incineradoras existentes en Panamá al día de hoy.

    Gracias,

  3. Leonardo Porras Dice:

    Me ha interesado mucho este tipo de comentarios ya que mi empresa tiene un proyecto sobre procesamiento de resoduos a base de plasma (utilizando la maquinaria de startech) y pretendemos ejecutarlo. Ahora me han dejado una duda sobre si esta es una buena alternativa.
    Espero una pronta respuesta.
    Gracias

  4. miguel angel Dice:

    Porque no se apuesta por el reciclado como aqui en España y en Europa, toda materia como plasticos son aprovechados , asi como vidrio, el compostaje de organico transformado en humus, en una planta de separacion de lo organico y inogarnico, ya que con la incineradoras se pierde mucha materia prima que se podria reciclar esa basura y mediante la separación de todo , conlleva un beneficio la venta de plastico , vidrio , papel se puede vender a otros paises como China necesita materias primas , se reutiliza eso se transforma en otro producto.


  5. Si a la libertad de desarrollo tecnológico, No al entierro de mis desechos personales, familiares, comunales, el mundo es in solo espacio, no importa donde pongan mis desechos, ahí van a estar contaminaran y enfermaran nuestro planeta, para los ambientalistas si a una labor basada en un análisis verdadero científico para que realmente los apoyemos, que pasa si los residuos van filtrados para que la municipalidad no le cobre por recogerlos, así promovemos el reciclaje, que pasa si se exige a las empresas catalizar sus reciduos tóxicos, que desde luego si no les enviamos los sub productos de petroleo, previamente identificados, el indice de contaminantes será menor y así los residuos por catalizar, Señores empresarios adelante con la transformación de materia, hasta lograr lucrar con cada centavo de residuo, haciendo hasta del humo envasado un negocio agroindustrial entre otros, un abrazo a todos,,, rodney@cocopartes.com


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